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La crisis sanitaria triplica el riesgo de insolvencia de las empresas españolas

Una economía dependiente del turismo, un reducido tamaño medio de las empresas y un elevado endeudamiento privado han convertido a España en el caldo de cultivo ideal para gestar una situación económica sin precedentes. Así, el impacto del COVID-19 podría llegar a multiplicar por tres el riesgo de insolvencia de las empresas españolas, llegando a octuplicarse en el caso de los sectores más afectados.

Esta es la principal conclusión extraída por McKinsey & Company en su último informe “España después del COVID-19: de la resiliencia a la reinvención”, donde además se estima que la aplicación continuada de los ERTEs por fuerza mayor, en línea con la caída de la demanda, podría reducir dicho riesgo de insolvencia hasta un 25-30 por ciento y de forma diferente según el sector.

De una efectiva coordinación y colaboración público-privada y de un abordaje sectorial adecuado depende que España se pueda recuperar más rápido. Este es el planteamiento clave del nuevo informe de McKinsey, que además recomienda a las empresas pensar en tres horizontes: de resiliencia, de retorno y de reinvención, aprovechando los cambios que esta crisis está acelerando como la digitalización, el trabajo remoto o el replanteamiento de las cadenas de suministro, entre otros.

Crónica de una crisis no anunciada, pero estadísticamente probable

Si bien es cierto que al llegar la pandemia las empresas gozaban de un mejor punto de partida que en la última crisis, habiendo reducido sus niveles de endeudamiento hasta alcanzar niveles en línea con las empresas europeas, existen tres señales que penalizan especialmente a la economía española en esta crisis:

- El 14,3 por 100 del PIB español depende del turismo (muy por encima del 9,5 por 100 en la UE), un sector que está siendo sumamente golpeado por la crisis

- El 47 por 100 de la fuerza laboral española se concentra en empresas con menos de 20 empleados, versus un 37,5 por 100 en la UE, siendo las pequeñas empresas las que más desaparecieron en la anterior crisis (4 veces más que la media)

- Algunos sectores son menos resistentes debido a los niveles estructurales de capital y liquidez en los que operan, como es el caso de restauración, transporte, logística, automoción o el comercio minorista de alimentación

Tras el desarrollo de diferentes escenarios macroeconómicos por parte del McKinsey Global Institute en colaboración con Oxford Economics, se ha estimado que el PIB de España puede caer, en términos reales, entre un 5,7 y un 13,5 por ciento en el 2020, respecto a un 5,2 y 11,1 por ciento en la eurozona, y entre 2,7 y 6,5 por ciento en el mundo.

Para el desarrollo del estudio, se ha utilizado como escenario base el 13,5 por 100, lo que supone, además, que la economía española no regresará a su PIB anterior a la crisis hasta finales de 2023.

Tres horizontes para la recuperación

Para acelerar la recuperación, los sectores público y privado del país deben realizar grandes esfuerzos, que, según McKinsey, se pueden ver a través de tres horizontes: de resiliencia, de retorno y de reinvención.

El primero, de resiliencia o supervivencia inmediata, resulta una fase fundamental para los sectores más afectados por la crisis, donde las empresas deben centrarse en estimular sus fuentes de ingresos, estabilizar la cadena de suministro y optimizar sus modelos operativos. Por parte del sector público es clave el apoyo en liquidez y el incentivo de la demanda, tanto interna como externa.

“Los sectores más afectados van a tener que trabajar en recuperar la demanda y la confianza a través de protocolos robustos de salud e higiene y la dinamización de la demanda local. Esto es particularmente importante en el sector del turismo, cuya porción internacional representa el 55% de los ingresos del sector en España frente al 29% de media global”, señala Santiago Fernández, socio de McKinsey, autor también del informe.

El segundo, de retorno y recuperación paulatina de la economía y del empleo, es cuando las empresas deberán aprovechar las tendencias que cambiaron o se aceleraron durante el confinamiento. Migrar a modelos de ventas digitales, revisar el portafolio de productos adaptándolos a las nuevas necesidades de los clientes o repensar el rol y la distribución de la red física serán algunos de los elementos a explorar por las compañías. Por parte del sector público, asegurar un marco regulatorio adecuado y un sistema sanitario a prueba de crisis serán clave en este horizonte.

Finalmente, el tercer horizonte implica una etapa de reinvención de la situación, en la que se lleve a cabo un proceso de adaptación a la nueva realidad económica. Las empresas tendrán que repensar sus modelos de negocio, sus modelos de interacción con el consumidor o sus organizaciones, para garantizar su supervivencia.

McKinsey afirma que el apoyo del sector público también será clave, especialmente en proyectos estratégicos que redefinan la economía española, como la aceleración de la digitalización, el desarrollo de la infraestructura del futuro o la aceleración de la transición energética.

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