La logística dejó de ser un engranaje interno para convertirse en parte visible de la propuesta de valor. Cuando el cliente empezó a decidir en función de plazos, información y facilidad de entrega, la cadena logística pasó a jugar en primera línea.
Durante mucho tiempo, la logística fue un proceso invisible para el cliente final. El foco estaba en mover mercancías de forma eficiente entre empresas. Con el auge del comercio electrónico, esta realidad cambió por completo.
El cliente pasó a exigir visibilidad, rapidez y flexibilidad. Horarios de entrega, seguimiento en tiempo real y facilidad para gestionar devoluciones se convirtieron en factores decisivos de compra. Esto obligó a la logística a adaptarse a una lógica mucho más orientada al servicio.
La última milla ganó protagonismo, al igual que la comunicación con el destinatario. La logística dejó de ser una función operativa para convertirse en un elemento clave de la experiencia de cliente.
Hoy en día, muchas marcas son juzgadas no sólo por su producto, sino por cómo lo entregan. Y en esa percepción, la logística juega un papel central.
Datos relevantes
- La logística influye directamente en la experiencia de cliente.
- La última milla es uno de los mayores retos del sector.
- La visibilidad del envío es ya una expectativa básica.
Curiosidad
Un retraso logístico puede afectar más a la percepción de marca que un fallo en el producto.
















