La presión sobre el espacio logístico, el crecimiento del e-commerce y la energía como factor estratégico definirán un año en el que la anticipación, la resiliencia y la visión a largo plazo serán claves para el sector.
Llega una nueva entrega de Retos Logísticos 2026, en la que conversamos con Cristian Oller. El SVP y Head of Asset Management del Sur de Europa en Prologis analiza los principales desafíos que marcarán el año para la logística y la inmologística, desde la disponibilidad energética y el acceso a suelo hasta la captación de talento y la evolución de los activos.
Arrancamos 2026 con muchos desafíos sobre la mesa. Desde su punto de vista, ¿cuáles marcarán el año para el sector logístico?
Además del factor de la sostenibilidad y la innovación, que ya forman parte del ADN de la logística y también de Prologis, desde nuestro punto de vista 2026 estará marcado por tres grandes ejes: la presión sobre la oferta de espacio logístico en ubicaciones clave, el crecimiento sostenido del comercio electrónico y la energía como factor estratégico para la continuidad operativa.
¿Con qué sensación afronta el sector este inicio de 2026: más preparado, más exigido, más prudente?
La cadena de suministro cuenta con un factor característico e intrínseco: la resiliencia. Tras años de disrupciones e incertidumbre, cada eslabón de la cadena de suministro y, por ende, la industria inmologística, ha reforzado su capacidad de adaptación y respuesta. El sector afronta 2026 más preparado y profesionalizado, pero también con más exigencia, en un contexto que demanda decisiones estratégicas, prudencia en la inversión… Y un mayor foco en eficiencia, sostenibilidad y anticipación de riesgos estructurales.
Si tuviera que destacar dos o tres retos prioritarios para la logística en 2026, ¿cuáles señalaría?
La disponibilidad energética, el acceso a suelo logístico bien ubicado y la optimización de costes operativos serán los principales retos. Estos factores condicionan directamente la capacidad de crecimiento, la competitividad y la resiliencia de las cadenas de suministro.
¿Hay algún reto que, en su opinión, pueda ir ganando peso a lo largo del año y quizá todavía no esté en el centro del debate?
La capacidad real de la red eléctrica para soportar automatización, frío industrial y nuevas tecnologías irá ganando protagonismo. No es solo un reto técnico, sino estratégico, que puede acelerar o frenar proyectos logísticos clave. Otro reto que irá ganando peso será la incorporación de la Inteligencia Artificial.
En un contexto como el actual, ¿dónde cree que deberían centrar sus esfuerzos las empresas logísticas en 2026?
En asegurar activos eficientes, bien conectados y preparados para el futuro, así como en reforzar la colaboración con socios, administraciones y proveedores energéticos para garantizar continuidad operativa y crecimiento sostenible. La colaboración y el hecho de compartir conocimiento y experiencia en un sector como la cadena de suministro es fundamental.
¿Qué tipo de decisiones, más estratégicas que tácticas, serán especialmente relevantes este año?
Las decisiones relacionadas con ubicación, inversión en energía y adaptación de activos existentes serán clave. Apostar por activos ‘power-ready’, sostenibles y flexibles marcará la diferencia a medio y largo plazo.
¿Será 2026 un año más de consolidación o de evolución dentro del sector?
Desde mi punto de vista, será un año de evolución. Aunque la consolidación seguirá presente, el sector avanzará hacia modelos más especializados, digitales y energéticamente eficientes, adaptándose a nuevas exigencias operativas y de mercado.
¿Qué papel jugarán las personas y el talento en la capacidad de las empresas para afrontar estos retos en 2026?
Las empresas logísticas siguen en búsqueda de profesionales formados. La capacidad de atraer, formar y retener talento será clave para gestionar entornos cada vez más complejos, tecnológicos y exigentes… Y para impulsar la innovación desde dentro de las organizaciones.
Desde el propio sector debemos hacer un importante ejercicio pedagógico, explicar qué somos, qué hacemos y cómo generamos riqueza y oportunidades laborales. Desde nuestra compañía impulsamos la formación con el programa Logistics Training in Motion, junto con la Universidad de Barcelona y el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat. Vamos ya por la tercera edición, lo que refleja el éxito y la importancia de este tipo de iniciativas.
¿Qué habilidades o perfiles cree que ganarán protagonismo a lo largo del año?
Ganarán protagonismo tanto los perfiles especializados en digitalización, automatización y análisis de datos como todos los profesionales que hacen posible el funcionamiento diario de la cadena logística. Desde los equipos de almacén y operaciones hasta los perfiles técnicos y de gestión, la clave estará en combinar experiencia, formación continua y capacidad de adaptación, integrando sostenibilidad, eficiencia y seguridad en el día a día.
A estas alturas de 2026, ¿qué cree que será clave para que el sector avance con solidez durante los próximos meses?
La anticipación. Las empresas que planifiquen a largo plazo, inviertan en activos preparados para el futuro, bien conectados y que apuesten por eficiencia energética y operativa estarán mejor posicionadas para crecer con solidez.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas que encaran este año con nuevos retos y oportunidades?
Que apuesten por la visión a largo plazo. En un entorno exigente, invertir en resiliencia, sostenibilidad, talento y activos de calidad no es solo una ventaja competitiva, sino una garantía de futuro.

















