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Francisco Rubio, responsable de desarrollo de Negocio de Mobility New Energies de Moeve.

“El cargador debe estar dispuesto a pagar el diferencial de coste del camión eléctrico”

Por Eleazar RamosResponsable de contenidos del área de Logística
Así lo expresó Francisco Rubio, responsable de Desarrollo de Negocio de Mobility New Energies de Moeve, durante la 'III Jornada sobre vehículo eléctrico: una visión realista de la electromovilidad'. El encuentro, organizado por C de Comunicación, dejó de manifiesto que la electrificación del transporte pesado continúa siendo uno de los principales retos para el sector logístico.

Aunque España supera ya los 600.000 vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables matriculados, este crecimiento se concentra principalmente en entornos urbanos y segmentos como VTC, carsharing o última milla. Sin embargo, este modelo no es directamente aplicable al transporte pesado, donde los tiempos de carga, la autonomía, la disponibilidad de infraestructura y la rentabilidad condicionan la adopción.

Hubs de carga para flotas pesadas

Durante la jornada, Rubén Galindo, jefe de producto e innovación de Arval, señaló que la electrificación de camiones requiere una lógica operativa específica: “El modelo debe ir por hubs logísticos de carga lenta dedicados”. Esta idea apunta a un escenario en el que la recarga de vehículos pesados debe integrarse en la planificación logística, especialmente en bases, plataformas y corredores con alta concentración de flotas.

La principal lectura para el sector es que el camión eléctrico no puede desplegarse con el mismo esquema que el vehículo ligero. Frente a la recarga urbana o de oportunidad, el transporte pesado necesita infraestructuras dimensionadas para operaciones intensivas, con potencia disponible, planificación energética y tiempos compatibles con la actividad diaria de los operadores.

En este sentido, afirman que la electrificación de flotas exige coordinar rutas, ventanas de carga, disponibilidad de vehículos y capacidad de red, factores que afectan directamente a la productividad y a los costes del transporte.

Participantes de la III Jornada sobre vehículo eléctrico organizada por el área de Material Eléctrico de C de Comunicación.

El papel del cargador en la transición: un cuello de botella ya identificado por el sector

Además del reto técnico, la jornada puso el foco en el componente económico. Francisco Rubio, responsable de desarrollo de Negocio de Mobility New Energies de Moeve, apuntó que el obstáculo no recae únicamente en el transportista, sino también en el cliente que contrata el servicio. Según explicó, el “cargador” debe estar dispuesto a asumir el diferencial de coste para que el operador pueda invertir en camiones eléctricos.

Esta cuestión conecta con una preocupación recurrente en el sector: la transición energética del transporte pesado no depende solo de la disponibilidad de vehículos o puntos de recarga, sino también de un modelo de negocio que permita amortizar las inversiones. En un mercado presionado por los costes y con fuerte presencia de pymes y micropymes, la electrificación requiere señales económicas claras para no trasladar todo el esfuerzo al transportista.

El debate se alinea con las conclusiones trasladadas por el ecosistema de la electromovilidad en enero, durante la IV Jornada de la Plataforma PIRVEP, donde ya se advirtió de que la electrificación del transporte pesado avanza por debajo de sus posibilidades. En aquella jornada, el sector señaló que los principales frenos no eran exclusivamente tecnológicos, sino también regulatorios, fiscales y de planificación.

Entre los cuellos de botella identificados entonces figuraban la falta de una gobernanza clara, la insuficiencia de incentivos, la saturación de la red eléctrica y las dificultades para desplegar infraestructuras de recarga de alta capacidad. Todo ello resulta especialmente relevante en España, donde la carretera concentra la práctica totalidad del transporte interior de mercancías.

De esta manera, concluían que el avance del camión eléctrico dependerá de una combinación de factores: infraestructuras específicas para flotas, visibilidad sobre la potencia disponible, agilidad administrativa, ayudas estables y una mayor corresponsabilidad entre operadores, cargadores y administraciones.

Un modelo multienergético para el transporte

La jornada también dejó una lectura de prudencia sobre el ritmo de la descarbonización. Mientras la electrificación gana terreno en usos urbanos y recorridos previsibles, el transporte pesado de larga distancia seguirá necesitando soluciones complementarias en el corto y medio plazo.

En este contexto, varios participantes apuntaron a un modelo multienergético, en el que la electricidad conviva con otras alternativas como biocombustibles o hidrógeno para cubrir aquellos usos donde la batería aún no ofrece una respuesta plenamente competitiva.

Puedes leer la pieza completa con todas las conclusiones de la III Jornada sobre vehículo eléctrico pinchando AQUÍ.

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