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El sector de la electromovilidad pide liderazgo político y coherencia regulatoria para acelerar la electrificación del transporte pesado

Por C de Comunicación
La falta de gobernanza y una fiscalidad contradictoria frenan la descarbonización de uno de los pilares del transporte en España.

La electrificación del transporte pesado en España avanza muy por debajo de sus posibilidades, no por limitaciones tecnológicas, sino por la falta de liderazgo político, gobernanza, planificación e incentivos adecuados. Así lo puso de manifiesto el ecosistema empresarial del sector durante la IV Jornada de la Plataforma PIRVEP, celebrada el pasado 14 de enero en Barcelona. 

El encuentro, organizado por la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), en colaboración con el Institut Català de l’Energia (ICAEN), reunió a cerca de un centenar de profesionales (fabricantes de vehículos, OEMs, operadores de recarga, empresas energéticas y representantes institucionales) con el objetivo de identificar necesidades y propuestas que servirán de base para un documento dirigido a la Secretaría General de Industria, responsable del impulso del Plan Auto 2030. 

Durante la jornada se analizaron los principales retos y oportunidades del vehículo eléctrico pesado en el contexto del Reglamento europeo AFIR, coincidiendo en señalar que el principal freno es de carácter regulatorio y estructural. 

La apuesta de Cataluña para la electrificación del transporte pesado

Anna Camp, directora general del ICAEN, fue la encargada de realizar la apertura institucional, destacando los avances en Cataluña en materia de despliegue de infraestructuras de recarga y agilización administrativa. 

Tras ella, Assumpta Farran, jefa de la Unidad de Transporte del ICAEN, detalló el plan de inversiones anticipadas en la red eléctrica catalana, que contempla 1.540 millones de euros adicionales anuales de entre 2026 y 2030, con prioridad para la descarbonización del transporte y la tramitación de proyectos de recarga de alta capacidad. Farrán subrayó que “la transición energética no puede ir en contra de la rentabilidad de las empresas”. 

Falta de gobernanza y estrategia clara

Entre las conclusiones compartidas por el sector destacó la ausencia de una autoridad claramente definida dentro del Gobierno que lidere la electrificación del transporte pesado. Esto dificulta la coordinación público-privada y la puesta en marcha de incentivos eficaces para la compra de camiones y autobuses eléctricos. 

En palabras de Arturo Pérez de Lucia, director general de AEDIVE, “el problema no es tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación. Sin decisiones urgentes, España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y de la competitividad industrial”. 

Tal y como apunta Pérez de Lucia, este escenario resulta especialmente preocupante en un país donde entre el 95 % y el 96 % del transporte de mercancías se realiza por carretera, en un sector muy atomizado y dominado por pymes y micropymes

Incentivos insuficientes y pérdida de atractivo

Los participantes también coincidieron en la debilidad de las ayudas a la adquisición de vehículos eléctricos pesados. Además, frente a los programas estables y ambiciosos desplegados en países como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica, España pierde atractivo para fabricantes, operadores y flotas, lo que compromete su competitividad a medio y largo plazo. 

Cuellos de botella en la red eléctrica

La saturación de la red eléctrica, con una ocupación media del 88 % en la red de distribución y nudos completamente colapsados en un tercio de las provincias, fue otro de los puntos críticos abordados durante la jornada. Esta situación limita el desarrollo de nuevos proyectos de recarga de alta y muy alta potencia y, unida a un marco regulatorio poco favorable, desincentiva la inversión privada. 

En este contexto, los operadores de puntos de recarga (CPOs) encuentran serias dificultades para desplegar infraestructuras específicas para transporte pesado, más allá de iniciativas concretas como el programa MOVES Corredores del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. 

Fiscalidad incoherente con los objetivos climáticos

Por otro lado, el ecosistema empresarial señaló una contradicción entre los objetivos de descarbonización y la política fiscal vigente. En este sentido, mientras que el gasóleo profesional mantiene ventajas fiscales, la electricidad soporta sobrecostes que penalizan la electrificación. 

Los participantes concluyeron que una fiscalidad alineada con la transición energética permitiría que la electricidad fuera hasta un 35 % más barata, mejorando la competitividad del transporte eléctrico pesado. 

Viabilidad técnica y económica del transporte pesado eléctrico

El evento incluyó la mesa redonda ‘Retos y oportunidades del vehículo eléctrico pesado’, moderada por Ferran Menescal, delegado de AEDIVE en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares. Proyectos reales de autobuses eléctricos en Cataluña, la llegada de nuevos modelos de camiones eléctricos, la evolución de la recarga de megavatio (MCS), la necesidad de anticipar inversiones en red y la falta de agilidad administrativas fueron los temas tratados en este espacio. 

Una de las conclusiones más claras fue que el transporte pesado eléctrico es técnicamente viable y económicamente rentable, siempre que se acompañe al sector con un marco estable, previsible y alineado con los objetivos de transición energética. 

Como broche final, la jornada se completó con ponencias de Tom Parke, del Green Finance Institute (GFI), centrada en soluciones de financiación, y de Josep Ariño, de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), sobre el despliegue de infraestructuras de recarga eléctrica para la flota de autobuses urbanos.

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