El comercio global se mueve, y con él se desplaza la logística. Cada cambio en los centros de producción obliga a redibujar rutas, infraestructuras y estrategias a escala mundial.
El comercio internacional no es estático. A lo largo del tiempo, los centros de producción y exportación se han desplazado, obligando a la logística a adaptarse a nuevas rutas y volúmenes.
Cuando un país o región gana peso como exportador, las cadenas de suministro se reconfiguran: se crean nuevos corredores, se amplían puertos y se ajustan redes de transporte. Estos cambios no son inmediatos, pero tienen efectos duraderos.
La logística actúa como termómetro del comercio global. Allí donde aumentan los flujos, aparecen inversiones en infraestructuras y servicios.
Entender estos desplazamientos es clave para anticipar oportunidades y riesgos logísticos.
Datos relevantes
- El comercio global es dinámico.
- Impacta en rutas y nodos.
- Requiere adaptación constante.
Curiosidad
Las infraestructuras suelen ir siempre un paso por detrás del comercio.
















