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La sostenibilidad gana peso estratégico en la logística española
Imagen: Ecoembes

“La sostenibilidad ha dejado de ser un compromiso para convertirse en una decisión estratégica”

Por Óscar AguilarResponsable de área de Logística
La sostenibilidad se ha convertido en un elemento estructural en la logística española, muy ligada ya a la eficiencia operativa y a la competitividad. Así lo explican Ramón García, director general del Centro Español de Logística (CEL), y Francisco Aranda, presidente de UNO Logística, en dos entrevistas exclusivas concedidas a Logística C de Comunicación.

Durante los últimos años, el sector ha vivido un cambio profundo en la forma de abordar la sostenibilidad. Según Ramón García: “Hemos pasado de pensar en cómo cumplir a pensar en cómo mejorar”. En su opinión, la sostenibilidad ha dejado de ser un compromiso periférico para integrarse en la toma de decisiones estratégicas de las compañías.

Tal y como explica el director general del CEL: “La sostenibilidad ya no se entiende como algo ligado sólo a la imagen o al cumplimiento normativo. Hoy en día forma parte de cómo se diseñan los procesos, se eliminan ineficiencias y se planifica la cadena de suministro”.

Desde UNO Logística, Francisco Aranda coincide en que el avance del sector ha sido significativo y real. “Probablemente seamos uno de los sectores económicos que más se ha preocupado de verdad por la sostenibilidad medioambiental, sin greenwashing”, afirma. Un compromiso que, subraya, parte siempre de una base imprescindible: la sostenibilidad económica de las empresas.

Cambios reales en las operaciones

Los avances, según ambos representantes, ya se reflejan en la operativa diaria. Ramón García destaca que las empresas están revisando modelos de entrega, optimizando rutas y simplificando embalajes, además de mejorar la logística inversa. “Hoy vemos más medición, más análisis y una gestión mucho más profesionalizada”, señala.

En este sentido, García cita datos del V Estudio sobre la Logística del e-commerce del CEL y NTT Data. “Aunque el coste medio de envío en la última milla ha aumentado, las empresas están compensando ese impacto con mejoras operativas”, explica. Sólo en 2025, añade, “la optimización de la logística inversa ha supuesto un ahorro de 158 millones de euros respecto al año anterior”.

Francisco Aranda pone el foco en el papel de la tecnología como palanca clave de estos avances. “Una de las herramientas medioambientales más importantes de nuestro sector es el uso de nuevas tecnologías”, afirma. Big data, inteligencia artificial e internet de las cosas permiten, según explica, planificar mejor, reducir consumos energéticos y operar de forma más eficiente.

Energía, edificación y operaciones

En su entrevista con Logística C de Comunicación, Aranda identifica tres grandes frentes en los que el sector está avanzando: el energético, la edificación y las operaciones. En el primero, destaca la generalización de paneles solares, iluminación LED y sistemas de control inteligente en las naves logísticas. “Esto se traduce directamente en una reducción de consumos”, apunta.

En edificación, subraya el peso de las certificaciones verdes, el uso de materiales con menor huella de carbono y el aprovechamiento de la luz natural. Y en el ámbito operativo, destaca avances en electrificación, automatización intralogística y monitorización energética mediante sensores y sistemas digitales. “La digitalización de la intralogística provoca una mayor eficiencia y, por lo tanto, un menor uso de energía”, resume Aranda.

Retos pendientes y equilibrio económico

Pese a los avances, los desafíos siguen siendo relevantes. Para Francisco Aranda, el principal reto es el coste. “Todas estas decisiones cuestan dinero”, señala, insistiendo en que las empresas deben avanzar por fases para no poner en riesgo su competitividad. “Si las empresas no son rentables, no hay empleo ni capacidad para invertir en sostenibilidad”.

Ramón García añade otros retos estructurales, como la calidad del dato, la modernización de infraestructuras y la capacitación del talento. “Sin planificación inteligente, visibilidad y equipos formados, electrificar flotas o descarbonizar almacenes solo resuelve una parte del problema”.

Regulación, intermodalidad y tecnología

En el ámbito normativo, García recuerda que la Agenda 2030 marca objetivos claros, como la reducción del 55% de las emisiones para 2030. “En logística no hay una única solución. Es necesario combinar todas las palancas disponibles”, afirma, destacando el refuerzo del ferrocarril y la intermodalidad como elementos clave. “La regulación marca el camino, pero la ventaja competitiva estará en anticiparse”, añade, señalando el papel de la digitalización y de iniciativas como la interoperabilidad de datos para hacer la intermodalidad más fiable y predecible.

Aranda, por su parte, reclama que las nuevas normativas se diseñen contando con las empresas. “Lo importante es que las administraciones conozcan nuestra realidad operativa y establezcan plazos razonables”, señala, poniendo como ejemplo las dificultades actuales para el uso del camión eléctrico en el largo recorrido.

Una palanca de competitividad

Pese a todo, el balance es positivo. Ramón García valora “muy positivamente” el creciente compromiso del sector. “La sostenibilidad ya no se ve como una obligación, sino como una ventaja competitiva”. Desde UNO Logística, Aranda coincide en que tanto grandes compañías como pymes están avanzando, aunque estas últimas cuentan con menos margen financiero. “Es un sector absolutamente sensibilizado, convencido de que el rendimiento social es tan importante como el económico”.

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