La tensión del conflicto en Oriente Medio comienza a trasladarse con rapidez al comercio internacional y a la operativa logística global. Los ataques registrados en el Golfo Pérsico y las amenazas de Irán sobre el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz han encendido las alarmas en el sector, que ya detecta alteraciones en rutas, seguros y precios energéticos.
Según diversas informaciones internacionales, la Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado haber atacado un petrolero estadounidense en el Golfo Pérsico en respuesta a la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes han advertido además de que los buques militares y comerciales vinculados a estos países o a sus aliados podrían ser interceptados si intentan atravesar el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.
Este paso estratégico concentra aproximadamente una quinta parte del tráfico mundial de petróleo, por lo que cualquier alteración en su operativa tiene un impacto inmediato sobre los mercados energéticos y las cadenas logísticas internacionales.
Rutas más largas, costes al alza y retrasos en e-commerce
El conflicto está obligando a reorganizar rutas marítimas entre Asia y Europa. Ante el aumento del riesgo en la región, parte de la flota está evitando el tránsito por el canal de Suez y desviando los buques para rodear África, lo que puede ampliar los trayectos entre tres y cuatro semanas.
Asimismo, este desvío se suma al incremento del precio del petróleo y al encarecimiento de las primas de seguros marítimos, que están subiendo de forma notable ante el aumento del riesgo en la zona.
Las consecuencias ya empiezan a sentirse también en el e-commerce. Plataformas como Amazon, Shein, Temu o AliExpress han advertido de retrasos en los envíos hacia Oriente Medio. Según datos recogidos por Bloomberg, los plazos de entrega han aumentado ya diez días en Amazon, cinco días en Temu y tres días en Shein para determinados envíos en la región.
La logística Asia-Europa vigila el impacto del conflicto
Por otro lado, la evolución del conflicto está siendo seguida de cerca por los operadores logísticos internacionales con fuerte exposición en las rutas entre Asia y Europa.
KLN Logistics Group, uno de los principales operadores logísticos asiáticos, mantiene una amplia red internacional que conecta los mercados asiáticos con Europa y la Península Ibérica. Su filial en la región, KLN Iberia, está dirigida por Marc Porta, ejecutivo con más de tres décadas de experiencia en logística internacional.
La compañía opera desde varias ciudades de la península y forma parte de una red global presente en 59 países y con más de 18.000 empleados, especializada en transporte marítimo, aéreo y multimodal.
En este contexto, Porta recuerda que el papel de los operadores logísticos es garantizar la continuidad de las cadenas de suministro incluso en entornos geopolíticos complejos.
“Somos un puente entre Asia y Europa, entre China y la Península Ibérica”, afirma el directivo.
El transporte por carretera alerta del “efecto dominó” en el combustible
El encarecimiento de la energía empieza a trasladarse también al transporte terrestre. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales de Transporte por Carretera (CONETRANS) ha advertido de que el aumento del precio del gasóleo ya está afectando a las empresas transportistas.
Además, la organización recuerda que el estrecho de Ormuz es una zona por la que transita cerca del 20% de la producción petrolífera mundial, lo que está provocando un incremento del precio del combustible “sin previsión de techo”.
CONETRANS denuncia además que algunos cargadores no están aplicando la revisión automática de precios del transporte vinculada al combustible, prevista en la Ley 15/2009 del contrato de transporte terrestre, lo que obligaría a los transportistas a asumir en solitario el incremento de costes.
El estrecho de Ormuz, epicentro de la disrupción logística
La situación ya está teniendo consecuencias en el transporte marítimo internacional. Según distintas fuentes del sector, varios buques han sido atacados en la zona y numerosas navieras han optado por paralizar o desviar operaciones.
Actualmente, cerca de 200 petroleros permanecen varados en el Golfo Pérsico, mientras que alrededor de 140 portacontenedores han quedado atrapados dentro del Golfo, lo que representa aproximadamente 500.000 TEU de capacidad. Aunque equivale a menos del 3% de la flota mundial, analistas del sector advierten de que, si la situación se prolonga, la disrupción podría acabar afectando hasta al 10% del transporte marítimo global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado además que su administración ofrecerá seguros de riesgo para el comercio marítimo que transite por la zona y no descarta escoltas navales a petroleros para intentar reactivar los flujos energéticos.
















