Decidir qué parte de la logística se gestiona internamente y cuál hay que externalizar es una de las decisiones más estratégicas para cualquier empresa.
La externalización logística permite a las empresas delegar operaciones como el transporte, el almacenamiento o la preparación de pedidos en operadores especializados. El objetivo suele ser ganar flexibilidad, reducir costes fijos y acceder a conocimiento experto.
Sin embargo, no es una decisión universal. Externalizar implica perder cierto control directo sobre la operación y exige una coordinación muy estrecha para evitar fricciones en el servicio.
Más que una elección binaria, la gestión logística moderna suele apostar por modelos híbridos, adaptados al tipo de producto, volumen y nivel de servicio requerido.
Datos relevantes
- Aporta flexibilidad operativa.
- Reduce inversión en activos propios.
- Requiere una gestión estrecha del proveedor.
Curiosidad
Muchas empresas vuelven a internalizar parte de su logística tras haberla externalizado por completo… y viceversa.
















