En el marco de ARIS 2026, tuvo lugar una entrevista con Sébastien Colledani, director de Innovación de GXO Iberia.
La automatización logística avanza hacia modelos cada vez más complejos, en los que la integración de tecnología, datos y operativa se convierte en el principal reto para las compañías. En este contexto, la toma de decisiones ya no pasa únicamente por incorporar soluciones, sino por entender cómo encajan dentro del conjunto de la cadena de suministro.
Esta fue una de las principales ideas que trasladó Sébastien Colledani, director de innovación de GXO Iberia, durante su entrevista en ARIS 2026, donde ofreció la visión de un operador logístico internacional que trabaja con compañías de distintos tamaños y niveles de madurez.
De operaciones convencionales a entornos automatizados e inteligentes
Colledani explicó que el sector se encuentra en un momento de transición en el que conviven modelos muy distintos:
“Estamos viendo una evolución clara: por un lado, operaciones que todavía funcionan de forma convencional y que quieren empezar a automatizar, y por otro, entornos que ya están automatizados y a los que se les está añadiendo una capa de inteligencia adicional”.
Sébastien Colledani
En este sentido, la automatización ya no se plantea como la implantación de una única tecnología, sino como la construcción de un ecosistema completo. “Hoy ninguna solución funciona de forma aislada. Hay sistemas de almacenamiento, de transporte, de preparación de pedidos o de gestión, pero todos deben estar coordinados bajo una lógica común para que el conjunto funcione”, apuntó.
Este cambio obliga a repensar la forma en la que se diseñan las operaciones. “Las soluciones se han vuelto mucho más complejas y tienen que ser escalables y evolutivas, porque los clientes no parten todos del mismo punto ni tienen las mismas necesidades”, añadió.
Automatización progresiva y enfoque en el impacto operativo
Uno de los mensajes centrales de la intervención fue la necesidad de romper con la idea de que la automatización está reservada a grandes compañías. Aunque existen proyectos de gran escala, como el que GXO desarrolla con Mahou en Alovera San Miguel (Guadalajara), Colledani defendió un enfoque progresivo. “No es necesario acometer una gran inversión desde el inicio. Muchas empresas están automatizando por fases, incorporando soluciones donde realmente generan valor”, explicó.

Este planteamiento parte del análisis de los procesos más intensivos dentro de la operativa. “Si hay áreas que concentran un 30% o un 40% del esfuerzo, es ahí donde tiene sentido empezar. Nosotros trabajamos en función del impacto, no de la tecnología en sí”, indicó.
Desde GXO, este enfoque se traduce en la estandarización de soluciones y en la selección de tecnologías en función de necesidades concretas. “Hemos identificado los procesos más habituales en los almacenes y, a partir de ahí, definimos qué soluciones tienen sentido y con qué proveedores. No se trata de reinventar cada operación, sino de aplicar modelos que ya funcionan”, afirmó.
Más capacidad, nuevos perfiles y una tecnología aún en desarrollo
En cuanto al impacto de la automatización, Colledani quiso desmontar una ideas extendida en el sector. “En la mayoría de los casos, la automatización no se traduce en una reducción de personas, sino en una mayor capacidad operativa”, aseguró. “Permite producir más en el mismo espacio y, en consecuencia, reducir costes para el cliente”.
Lo que sí cambia es el tipo de talento requerido. “Cada vez necesitamos perfiles capaces de gestionar automatización y analizar datos. No basta con operar, hay que entender sistemas cada vez más complejos”, apuntó. Esta evolución está llevando al sector a competir con otras industrias por profesionales cualificados. “Estamos incorporando perfiles que antes trabajaban en otros sectores, como banca o tecnología, porque las competencias son transferibles”, añadió.
En paralelo, GXO ya trabaja con nuevas tecnologías como los robots humanoides en Estados Unidos, aunque su aplicación aún es limitada. “Estamos en una fase de desarrollo y aprendizaje. Son pilotos reales, pero todavía no es una tecnología madura para una implantación a gran escala”. La compañía prevé extender estos proyectos a Europa en los próximos meses, con el objetivo de entender mejor sus posibles aplicaciones.
En cualquier caso, Colledani insistió en que el factor humano sigue siendo determinante. “Los sistemas no funcionan solos. Detrás siempre hay personas que los gestionan. Los proyectos que olvidan este componente están condenados a fracasar”, concluyó.
















