En el marco de ARIS 2026, Raquel Perea, Senior Regional Sales Manager de Hikrobot, ofreció una de las visiones más directas sobre lo que realmente ocurre cuando una empresa decide dar el paso hacia la automatización. Su intervención puso el foco en el punto crítico del proceso: el momento en el que la intención se enfrenta con la realidad operativa.
“Cuando rascamos un poco, vemos que muchas veces hay problemas de operativa o procesos mal definidos”, explicó. En este sentido, advirtió de uno de los errores más habituales: intentar automatizar sin haber revisado previamente los procesos internos. Según apuntó, trasladar la tecnología a una base desordenada no resuelve el problema, sino que lo amplifica.
“Automatizar no es una moda”
Uno de los mensajes más repetidos durante su intervención fue la necesidad de romper con la idea de automatizar por presión del mercado. “Hay empresas que dicen ‘quiero robots’ porque es lo que se lleva ahora, pero no se trata de automatizar todo ni de hacerlo por moda”, señaló.
Para Perea, el punto de partida debe ser siempre el mismo: identificar tareas repetitivas, cuellos de botella o procesos donde el valor humano es limitado. “No hace falta automatizar toda la planta. Hay que empezar por algo que realmente te duela”, insistió.
Este enfoque conecta directamente con la realidad que viven muchas compañías, donde existe intención de automatizar, pero no siempre claridad sobre por dónde empezar. “La gente quiere automatizar, pero no tiene claro qué proceso es el más importante. Ahí es donde hay que poner el foco”, añadió.

Procesos simples, pero con impacto inmediato
En cuanto a las aplicaciones más habituales, la directiva destacó que gran parte de la automatización actual se centra en procesos relativamente sencillos: movimientos de mercancía entre puntos, suministro a líneas de producción o soluciones de picking to person.
“Son tareas repetitivas, constantes y donde la automatización aporta valor rápidamente”, explicó. En este sentido, defendió que el papel del operario evoluciona hacia tareas de mayor valor, mientras la tecnología asume las funciones más mecánicas.
Además, subrayó el papel de tecnologías como la robótica móvil o la visión artificial en la mejora de la trazabilidad y el control de procesos. “Cuando automatizas, el control es total: sabes dónde está cada producto y reduces el error humano prácticamente al mínimo”, apuntó.
“El verdadero reto está antes de la tecnología”
Más allá de la implantación, Perea situó el mayor reto en una fase previa: el análisis de procesos. “Hasta un 80% de los problemas no están en la tecnología, están antes”, afirmó, en referencia a la organización interna de las operaciones.
En este sentido, explicó que muchas empresas llegan con una idea preconcebida que no encaja con su realidad operativa. “Nos encontramos procesos no centralizados, caóticos. Lo primero es ordenarlos, entenderlos y mejorarlos. A partir de ahí, la automatización es mucho más sencilla”, señaló.
Junto a ello, mencionó dos frenos habituales: la inversión y la incertidumbre sobre el retorno. No obstante, apuntó a un cambio de tendencia gracias a soluciones más flexibles y modulares. “Hoy puedes empezar poco a poco, validar la tecnología y escalar en función de los resultados”, explicó.
Como conclusión, quiso incidir en una idea que resume su postura general: la automatización no es un salto inmediato, sino un proceso progresivo.
“Lo importante es empezar por un problema concreto, ver el beneficio rápidamente y, a partir de ahí, seguir avanzando. Una vez que empiezas a automatizar, no hay vuelta atrás”.
Raquel Perea (Hikrobot)
















