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Philippe Adjadj, director de marketing en MyTower

Philippe Adjadj (MyTower): “Gestionar la complejidad de la última milla sin tecnología es inviable”

Por Eleazar RamosResponsable de contenidos del área de Logística
Philippe Adjadj, director de Marketing en MyTower y Experiencia de Cliente en TDI, analiza los retos de la distribución capilar, la presión sobre los costes y el papel de la digitalización en la gestión multitransportista.

El crecimiento del e-commerce ha elevado las exigencias sobre la última milla. Las empresas ya no solo deben entregar más rápido, sino hacerlo con mayor visibilidad, control de costes, trazabilidad y capacidad de respuesta ante incidencias. En este contexto, la gestión de múltiples transportistas, tarifas, plazos y servicios se ha convertido en un proceso cada vez más complejo para retailers, fabricantes y operadores.

Tras las adquisiciones estratégicas de TDI, Winddle y Belharra e-SCM, MyTower ha reforzado su propuesta para cubrir una parte más amplia de la cadena de valor logística: desde la colaboración con proveedores hasta la entrega final, pasando por la gestión del transporte, las operaciones aduaneras y el cumplimiento normativo.

Para conocer cómo está evolucionando este escenario, C de Comunicación ha hablado con Philippe Adjadj, director de marketing en MyTower y experiencia de cliente en TDI, sobre los principales retos de la última milla y el papel de soluciones como Expedito, Expricing o Extracking en la optimización de los flujos de transporte.

“El cliente final ha convertido la trazabilidad en un estándar”

El crecimiento del e-commerce ha elevado las exigencias sobre la última milla. ¿Cuáles son hoy los principales retos para las empresas que gestionan envíos urbanos y distribución capilar?

El e-commerce ha transformado por completo las expectativas del consumidor final. Hoy, las empresas que gestionan envíos urbanos se enfrentan a una combinación de presiones que antes podían analizarse por separado, pero que ahora convergen en una misma operativa: volúmenes crecientes y variables, ventanas de entrega cada vez más estrechas, costes operativos al alza y una exigencia de trazabilidad en tiempo real.

Hace apenas cinco años, esa visibilidad estaba reservada a determinados actores avanzados o a flujos muy concretos. Ahora se ha convertido en un estándar esperado por el cliente final. A ello se suma la fragmentación del ecosistema transportista. Una misma empresa puede trabajar con diez o veinte operadores distintos, cada uno con sus propias reglas, tarifas y sistemas.

En ese contexto, gestionar la complejidad sin tecnología es inviable.

En este escenario, ¿qué papel juega la digitalización en la gestión de transportistas, tarifas, plazos y servicios?

La digitalización es el eje sobre el que se articula la eficiencia operativa en logística de distribución. No se trata únicamente de automatizar tareas administrativas, sino de disponer de una visión centralizada y en tiempo real de todos los operadores, sus condiciones contractuales, su rendimiento y sus incidencias.

Cuando una empresa puede comparar tarifas, asignar envíos según coste, plazo o huella de carbono y detectar desviaciones de forma automática, deja de reaccionar para empezar a anticipar. Esa capacidad de anticipación marca la diferencia en un entorno donde un retraso o una incidencia mal gestionada impacta directamente en la percepción de marca del remitente.

Poner el dato al servicio de la decisión

TDI trabaja con soluciones como Expedito, Expricing o Extracking. ¿Cómo ayudan estas herramientas a optimizar costes y mejorar la eficiencia en la gestión de envíos?

Son tres piezas de un mismo enfoque: poner el dato al servicio de la decisión:

  • Expricing permite comparar tarifas de transportistas en tiempo real y optimizar los planes de transporte, eliminando una fuente de costes ocultos que muchas empresas todavía subestiman.
  • Expedito centraliza la gestión multitransportista y multi-sitio desde una única plataforma, reduciendo la carga operativa y asegurando una ejecución coherente de las expediciones.
  • Por su parte, Extracking aporta visibilidad completa sobre el ciclo de vida del envío, desde la expedición hasta la entrega final.

Juntas, estas soluciones permiten pasar de una gestión fragmentada a un control real de los flujos de transporte, con datos fiables y accionables en cada etapa.

La visibilidad del envío se ha convertido en un factor clave para el cliente final. ¿Cómo puede la tecnología mejorar la comunicación con el destinatario y reforzar su experiencia de compra?

El destinatario ya no acepta la incertidumbre. Saber cuándo llega su paquete, poder redirigirlo si no está en casa o recibir una notificación en el momento preciso forma parte de la experiencia de compra tanto como la calidad del producto.

La tecnología permite automatizar esa comunicación de forma inteligente, adaptada al estado real del envío y al canal preferido del destinatario. Además, cuando se produce una incidencia, una comunicación proactiva y transparente puede transformar lo que habría sido una reclamación en una oportunidad de fidelización.

Las empresas que han entendido este cambio ya no ven el tracking como un servicio adicional, sino como parte de su propuesta de valor.

Coste, servicio y rendimiento real

En un escenario de presión sobre los costes y necesidad de entregas cada vez más rápidas, ¿cómo pueden las empresas encontrar el equilibrio entre eficiencia operativa y calidad de servicio?

Eficiencia operativa y calidad de servicio no son objetivos contradictorios, aunque a menudo se presenten como tales. La clave está en tener datos fiables sobre el rendimiento real de cada transportista y cada ruta, para tomar decisiones informadas y no basadas únicamente en el precio.

Una empresa que elige siempre al transportista más barato sin medir su tasa de entrega en primer intento está, en realidad, pagando más. Lo paga en atención al cliente, en reclamaciones y en pérdida de confianza del comprador.

La tecnología permite hacer visible esa ecuación y actuar sobre ella de forma sistemática. El coste real de un envío no se limita a la tarifa: también incluye el impacto de las incidencias, los retrasos y la calidad de la experiencia final.

Mirando a los próximos años, ¿hacia dónde evolucionará la logística de última milla y qué tendencias marcarán la diferencia?

Vemos varias tendencias que están dejando de ser tendencias para convertirse en realidades operativas. Entre ellas, la consolidación de envíos para reducir el número de vehículos en circulación, la integración de puntos de conveniencia como alternativa sostenible a la entrega domiciliaria y el uso de inteligencia artificial para optimizar rutas y predecir incidencias antes de que ocurran.

Pero, más allá de la tecnología, hay un reto estructural: la necesidad de orquestar múltiples actores en tiempo real. La tendencia más relevante será la colaboración entre transportistas, plataformas y marcas.

La última milla del futuro no la resolverá una sola empresa. La resolverán ecosistemas bien conectados y coordinados. Esa visión de ecosistema es precisamente la que impulsa hoy el grupo MyTower, apoyándose en la experiencia operativa construida por TDI en distintos mercados.

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