El estrecho mantiene una operativa condicionada, con caída del tráfico, aumento de costes logísticos y nuevos episodios de seguridad en la zona.
El estrecho de Ormuz continúa operando bajo fuertes restricciones en el tránsito marítimo en un contexto marcado por la escalada en la región y la aparición de nuevos incidentes en las últimas horas. La situación coincide con un aumento de la presión por parte de Estados Unidos para garantizar la seguridad en la ruta, sin respaldo de sus principales aliados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha criticado públicamente la falta de apoyo de la OTAN a una posible intervención en la zona, calificándola como “un error muy tonto”, en referencia a la negativa de varios países a participar en operaciones para asegurar el paso marítimo.
Nuevos incidentes en una ruta clave
En las últimas semanas, la UK Maritime Trade Operations (UKMTO) ha registrado 24 incidentes en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán. Los dos últimos, reportados el 17 de marzo, reflejan la persistencia del riesgo operativo en la zona.
Entre ellos, destaca el caso de un petrolero fondeado cerca de Fujairah (Emiratos Árabes Unidos) que sufrió daños estructurales tras el impacto de un proyectil, posteriormente atribuido a restos de interceptaciones en las inmediaciones. No se registraron heridos ni daños medioambientales.
A estos episodios se suman los ataques registrados desde finales de febrero, en un contexto en el que la amenaza de drones, misiles y posibles minas continúa condicionando la actividad marítima.
Tránsito limitado bajo control selectivo
El paso por Ormuz no está completamente interrumpido, pero sí condicionado. En la última semana han cruzado el estrecho 34 buques, entre petroleros, gaseros y cargueros, con especial presencia de navieras vinculadas a países asiáticos como China, India o Pakistán.
De esta manera, el tránsito se está canalizando a través de corredores específicos, especialmente en el canal entre las islas de Qeshm y Larak, bajo supervisión de las autoridades iraníes, que estarían aplicando controles sobre el origen y destino de los buques.
Este modelo introduce un esquema de paso selectivo que permite mantener operativa la ruta, pero con un elevado grado de incertidumbre para las cadenas logísticas.
Caída del tráfico, impacto en costes y desvío de flujos logísticos
A pesar de que el estrecho sigue abierto, el volumen de tráfico se ha reducido de forma significativa. Estimaciones del sector sitúan la caída entre el 90% y el 95%, con cerca de un millar de buques a la espera de poder cruzar en ambos lados del estrecho.
Esta situación está generando retrasos y reprogramaciones, así como dificultades para garantizar la continuidad de las operaciones en una de las principales arterias del transporte energético mundial, por la que circula en torno al 20% del petróleo global.
Por otro lado, el contexto operativo se está trasladando de forma directa a los costes logísticos. Las primas de seguros marítimos se han incrementado de forma significativa, mientras parte de las navieras están cancelando operaciones o alegando causas de fuerza mayor.
Además, algunas compañías están recurriendo a rutas alternativas para el suministro hacia países del Golfo, incluyendo transporte terrestre a través de Oriente Medio, lo que implica mayores costes y tiempos de tránsito más prolongados.
Operaciones militares y seguridad del paso
En paralelo, el ejército de Estados Unidos ha confirmado ataques contra posiciones iraníes de misiles antibuque en la costa próxima al estrecho, con el objetivo de reducir el riesgo para el tráfico marítimo internacional.
Sin embargo, la falta de apoyo de aliados internacionales a una operación conjunta añade incertidumbre sobre la evolución de la situación en el corto plazo, en un escenario en el que la seguridad del tránsito sigue siendo un factor determinante.
En este contexto, el estrecho de Ormuz continúa funcionando como una vía abierta pero altamente condicionada, con implicaciones directas sobre el transporte marítimo, los costes logísticos y la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
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