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Marc Porta (KLN): “La tensión en Ormuz reducirá la fiabilidad de los plazos logísticos entre Asia y Europa”
Marc Porta, CEO de KLN Iberia

Marc Porta (KLN): “La tensión en Ormuz reducirá la fiabilidad de los plazos logísticos entre Asia y Europa”

Por Óscar AguilarResponsable de área de Logística
El aumento de la tensión en Oriente Próximo ya introduce ajustes en las cadenas logísticas entre Asia y Europa. En una entrevista con Logística C de Comunicación, Marc Porta (KLN) apunta a recargos por riesgo de guerra, presión en el coste del transporte y revisiones en la planificación de los envíos.

Las empresas que operan en los flujos comerciales entre Asia y Europa afrontan un escenario logístico más complejo tras el aumento de la tensión en Oriente Próximo. El transporte continúa activo, aunque el entorno operativo exige más planificación y capacidad de reacción.

Así lo explica Marc Porta, CEO de KLN Freight Spain, empresa miembro de KLN Logistics Group Limited, en una entrevista en exclusiva con Logística C de Comunicación. En ella, analiza el impacto de la situación en el estrecho de Ormuz y en las cadenas de suministro internacionales.

Estamos en un escenario mixto, con impactos reales en forma de ajustes operativos y mayor complejidad, pero sin un colapso generalizado, ya que muchas navieras habían adaptado previamente sus servicios”, señala Porta.

Desde la perspectiva del operador logístico, los flujos marítimos entre Asia y Europa continúan funcionando, aunque con mayores condicionantes operativos para las empresas que dependen de estas rutas.

Recargos y presión en los costes del transporte

Los primeros efectos ya aparecen en los costes asociados al transporte internacional. Las tarifas comienzan a reflejar el aumento del riesgo en la región. “Principalmente se está notando en los recargos por riesgo de guerra, seguidos por el encarecimiento del combustible y el endurecimiento de las condiciones aseguradoras, que acaban trasladándose al flete”.

Estos factores impactan de forma directa en la contratación de transporte y obligan a muchas compañías a revisar sus previsiones logísticas.

Ajustes en inventarios y calendarios de pedidos

La situación también afecta a la planificación de las cadenas de suministro. La incertidumbre en las rutas marítimas introduce más presión sobre los tiempos de tránsito.

El impacto principal será una menor fiabilidad en los plazos, lo que está llevando a las empresas a revisar calendarios, adelantar pedidos y ajustar inventarios”, indica el CEO de KLN Iberia.

Este tipo de medidas ya forma parte de la gestión habitual de muchas compañías tras las disrupciones registradas en los últimos años en el transporte marítimo internacional.

Rutas alternativas y soluciones intermodales

Ante un posible deterioro del escenario, algunas empresas con fuerte exposición al comercio Asia-Europa empiezan a revisar sus estrategias logísticas. “Se está priorizando el rediseño de rutas marítimas, el incremento de stocks estratégicos y soluciones intermodales”.

El transporte aéreo mantiene un papel limitado dentro de estas alternativas. “El transporte aéreo sigue limitado por las restricciones en Oriente Medio”, añade.

Entre los sectores que siguen con mayor atención la evolución de la situación se encuentran pharma, automoción, tecnología y electrónica, industrias con cadenas de suministro muy dependientes de plazos estables.

Monitorización del riesgo en las cadenas globales

Más allá del impacto inmediato en los costes y en los plazos, las empresas también mantienen una vigilancia constante sobre la evolución geopolítica y su posible impacto en el comercio internacional.

Según Porta, por el momento predominan las medidas de seguimiento y prevención. “Las empresas están monitorizando muy de cerca la situación, revisando escenarios y pidiendo más información a sus operadores logísticos, pero sin cambios drásticos inmediatos”.

Las decisiones más estructurales en la cadena de suministro, como cambios de proveedores o reconfiguración de redes logísticas, requieren mayor visibilidad a medio plazo.

Incertidumbre geopolítica y comercio internacional

Porta también apunta a que las tensiones geopolíticas suelen trasladarse al comercio global en forma de incertidumbre operativa o ajustes en los flujos logísticos.

Desde el punto de vista regulatorio, recuerda que las relaciones comerciales con Estados Unidos se establecen con la Unión Europea y no de forma bilateral con España, dentro del marco de la política comercial común. “Ese marco debería amortiguar impactos directos, aunque la experiencia demuestra que las tensiones geopolíticas acaban influyendo en forma de incertidumbre o fricción operativa, aunque no estén dirigidas contra un país concreto”.

En este contexto, las compañías mantienen el foco en la gestión del riesgo y en la diversificación progresiva de sus cadenas de suministro.

La diversificación de proveedores y el rediseño de cadenas logísticas ganan peso cuando los riesgos geopolíticos se vuelven recurrentes”, señala Porta. “El nearshoring y la relocalización requieren tiempo, inversión y capacidad industrial suficiente, por lo que en el corto plazo veremos sobre todo ajustes tácticos”.

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