El último tramo del recorrido es, paradójicamente, el más difícil de controlar. La última milla concentra costes, complejidad y expectativas del cliente, convirtiéndose en uno de los mayores retos de la logística moderna.
La llamada ‘última milla’ es el tramo final de la cadena logística: el que conecta el centro de distribución con el cliente final. Aunque es el más corto en distancia, suele ser el más complejo en gestión y coste.
La fragmentación de entregas, las restricciones urbanas y las expectativas de rapidez convierten este tramo en un desafío operativo constante. A diferencia del transporte de larga distancia, aquí cada pedido es distinto y cada entrega presenta condicionantes únicos.
El auge del comercio electrónico multiplicó la presión sobre la última milla, obligando a replantear modelos de reparto, horarios y puntos de entrega. Desde entonces, es uno de los principales focos de innovación logística.
Gestionar bien la última milla ya no es solo una cuestión operativa, sino estratégica.
Datos relevantes
- Es uno de los tramos más costosos.
- Alta complejidad operativa.
- Impacto directo en la experiencia del cliente.
Curiosidad
Pequeños retrasos en la última milla generan una percepción negativa mucho mayor que retrasos en fases anteriores.
















