Durante décadas, el Just in Time fue el paradigma de la eficiencia logística. Reducir inventarios y eliminar desperdicios parecía la fórmula perfecta, aunque el tiempo ha demostrado que la eficiencia extrema también necesita margen de seguridad para ser sostenible.
El modelo Just in Time (JIT) se popularizó a partir del sector industrial japonés como una forma de reducir inventarios y eliminar desperdicios. Su principio es sencillo: producir y entregar solo lo necesario, en el momento preciso. En logística, este enfoque cambió profundamente la gestión de stocks y flujos.
Durante años, el JIT fue sinónimo de eficiencia. Menos inventario significaba menos costes de almacenamiento y mayor rotación. Sin embargo, también introdujo una dependencia mayor de la fiabilidad de proveedores y transportes.
Las crisis recientes demostraron que el JIT requiere equilibrio. Una cadena demasiado ajustada puede ser vulnerable ante interrupciones inesperadas. Por ello, muchas empresas han evolucionado hacia modelos híbridos, combinando eficiencia con mayor resiliencia.
El JIT no ha desaparecido, pero hoy en día se aplica con mayor prudencia, apoyado en datos, previsión de la demanda y análisis de riesgos.
Datos relevantes
- El JIT busca reducir inventarios y desperdicios.
- Requiere alta fiabilidad en proveedores y transporte.
- Hoy se aplica de forma más flexible.
Curiosidad
El JIT influyó directamente en el desarrollo de sistemas avanzados de planificación de la demanda.
















