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Francisco Aranda, Presidente de UNO Logística, durante su intervención en el III Supply Chain Iberia

El Corredor Sudoeste: la vía que puede cambiar el mapa logístico ibérico

Por Óscar AguilarResponsable de área de Logística

Durante años, la conexión ferroviaria entre Madrid y Lisboa fue poco más que una promesa lejana. Pero ahora, tal y como destacó Francisco Aranda, presidente de UNO Logística, durante su intervención en el III Supply Chain Iberia, ya contamos con una fecha oficial sobre la mesa: Cinco años para que la unión entre ambas capitales sea una realidad, tras el acuerdo firmado entre la Comisión Europea y el Gobierno de Portugal… Con el compromiso de que en 2034 la red sea de Alta Velocidad.

¿Por qué es tan importante?

Una vez que se ponga en marcha, el Corredor Sudoeste no sólo unirá dos ciudades: conectará mercados. No es ningún secreto que Europa, África y América encuentran en la Península un puente natural y, en ese sentido, el nuevo eje ferroviario puede transformar ese mapa teórico en ventajas reales:

• Más velocidad en los flujos de mercancía
• Menos congestión en carretera
• Menos dependencia del transporte por camión
• Más intermodalidad con puertos atlánticos
• Más competitividad internacional

Junto a todo lo ya comentado, su llegada se produciría en un momento crítico: Falta de conductores, costes elevados y presión por reducir emisiones. En sus declaraciones, Francisco Aranda señaló: “El Corredor abre la puerta a una logística más sostenible y eficiente, sin necesidad de reinventarlo todo, sino aprovechando mejor la infraestructura compartida”.

Un impulso económico directo

• El sector ya genera puestos de trabajo a ritmo récord en España: ha sido el que más empleo ha creado durante los últimos 12 meses y el Corredor Sudoeste promete acelerar ese crecimiento atrayendo industria, inversión tecnológica y nuevas plataformas logísticas.

• En la práctica, significa algo simple: más oportunidades empresariales y laborales y un papel más estratégico para la logística ibérica en la economía global.


¿Y ahora qué?

El reto principal no está sólo en construir vías. Estará en coordinar regulaciones, facilitar la intermodalidad y trabajar de forma conjunta entre España y Portugal. Si se cumple el plan, la Península Ibérica pasará de ser un extremo de Europa a convertirse en una bisagra logística internacional.

El proyecto arrancó en 2004. Pero esta vez, como destacó Francisco Aranda: “Por fin llega el kickoff de verdad”.

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