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¡Súbeme, Scotty!

La mayor parte de los problemas del transporte, sin el que la logística sería una disciplina coja, terminarían con el teletransporte. Se acabarían las congestiones, las esperas, la construcción de grandes infraestructuras y redes de carreteras, la emisión de gases contaminantes…pero por ahora eso el teletransporte está únicamente en el territorio de la ciencia-ficción, del Enterprise y su tripulación (sobre todo de su responsable, el ingeniero Scotty),  y es algo “altamente improbable”, según el Premio Nobel de Física, Frank Wilczek. Improbable no es imposible, así que aún hay una esperanza.

Mientras tanto, la realidad se impone y ¿por qué cambiarla? Eso es lo que debe haber concluido la ministra de Fomento, Ana Pastor, sola o acompañada del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la luz de los Presupuesto de su departamento para 2016, en los que la logística ni está ni se la espera.

La estrella de ese presupuesto, que gestionará el PP si gana las Elecciones Generales de diciembre es, de nuevo, el ferrocarril, con el 51 por 100 de la inversión. Pero que nadie en el ámbito logístico se entusiasme. Se trata del transporte de pasajeros por ferrocarril, no de mercancías, y la mayor partida (más de 3.600 millones de euros) son para el AVE, casualmente ahora que llega la hora de las promesas electorales ¡Que cosas!

Al ferrocarril le sigue en importancia inversora, aunque a mucha distancia, la carretera, con un 22 por 100 del gasto. Y luego, mucho más allá, puertos y aeropuertos.

Dicen que bien está lo que bien acaba. Ciertamente esta legislatura no acaba bien, al menos para la logística. Promesas, presentaciones grandilocuentes, la Estrategia Logística, el Grupo de Trabajo multisectorial, el Observatorio de Transporte y Logística…mucho ruido, mucho, y finalmente muy pocas nueces que llevarnos a la boca.

Y sin embargo, esta legislatura se recordará por el patinazo del Ministerio de Hacienda, negándose a devolver la tasa del  “céntimo sanitario” al transporte por carretera a lo que obligaba una sentencia europea, para luego claudicar sin condiciones. Que cada cual saque sus conclusiones de ese sainete.

El globo del Ministerio de Fomento, en lo que a nuestro sector se refiere, se ha ido desinflando y el aire que lo mostraba hinchado se ha escapado a toda velocidad, sonando como una trompetilla burlona.

Con administraciones de este pelo que se repiten y duran y duran como las pilas Duracell, solo cabe esperar, sentados, eso sí, a que algún día, aunque sea lejano, la Improbabilidad del teletransporte deje de serlo o que cualquier otro gran invento nos cambie el panorama y acuñemos  nuestra propia frase ¡Súbeme, Pepe!

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