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Logística y tecnología

Definitivamente, la logística, en su acepción más amplia, está de moda. Y lo está por varias causas. En primer lugar, durante el último año y medio todos comprobamos cuán dependientes somos de la logística y qué lugar central ocupa esta en la sociedad moderna. Sin una logística eficaz y  eficiente las sociedades modernas colapsan.

Por otra parte,  el comercio electrónico, cada vez más presente en nuestras vidas, se ha convertido en el catalizador de cambios profundos, tanto en nuestros hábitos sociales y de compra como en la reconfiguración de la Cadena de Suministros. Así, mientras en la logística clásica o B2B predominaba la gestión del palé o la caja completa, en la logística del comercio electrónico, la unidad de consumo se ha convertido en la unidad de manipulación. Este hecho, aparentemente intrascendente, ha dado lugar a una auténtica revolución en la gestión de la Cadena de Suministros.

La logística B2C depende cada vez más de la tecnológica, no solo en la intralogística sino en que, cada vez más, la visibilidad y la experiencia de cliente demandan funcionalidades más sofisticadas.

Estamos acostumbrados a discutir sobre la automatización de las operaciones de almacén (intralogística)  y cómo estas opciones se multiplican alcanzando una sofisticación sorprendente.  La estrategia “good-to-person”, en la que el producto a servir se mueve hasta el preparador en vez de que este se desplace por el almacén en busca del producto con el consiguiente ahorro de tiempo y personas, se ha convertido en la clave de la innovación en este campo. En el año 2012, Amazon adquirió una start -up, Kiva Systems, que había sido fundada en Palo Alto, California, en el año 2003. Amazon pagó 775 millones de dólares por una empresa que, cuatro años antes, había sido valorada en “solo” 192 millones. ¿Qué indujo a Amazon a pagar semejante sobreprecio?

Kiva había desarrollado dos robots para mover estanterías de manera automática (hay multitud de vídeos en Youtube). El pequeño, de 70cm x 76cm, era capaz de transportar una carga 453 kg,   mientras que el modelo superior movía hasta 1.360 kg. Estos robots se desplazaban a una velocidad de 1,3m/s y se recargaban automáticamente durante 5 minutos cada hora.  Por aquel entonces, Staples, Walmart y Walgreens, entre otros, habían implantado ya esos robots en varios de sus centros de distribución pero solo Amazon supo entender del todo el gran  cambio disruptivo que esa tecnología suponía en la intralogística y tiró de chequera para comprar Kiva y convertirla en Amazon Robotics. Según la propia Amazon, estos robots permitían reducir el “click-to-ship” de 60-70 minutos, cuando el proceso era gestionado por humanos, a 15 minutos con los robots, reduciendo, además, los costes operativos en un 20 por 100.

Este gran cambio supuso reorientar los desarrollos tecnológicos enfocando las operaciones hacia el  “good-to-person”. Otro buen ejemplo fue el concepto desarrollado por el minorista británico de alimentación Ocado en su centro de Andover, sur del reino Unido, inaugurado en diciembre de 2016. En este centro, el almacenaje se realiza en una zona llamada “the hive”,  la colmena, no accesible para los humanos. Esta colmena es una estructura tridimensional gestionada por cientos de robots en la que los artículos se almacenan en cubetas de plástico almacenadas verticalmente para ser extraídas por los robots que alcanzan un velocidad punta  de 4m/s y posteriormente enviadas a la zona de picking, donde también existen equipos de picking automático que extraen el producto de las cubetas para conformar los pedidos.

Este almacén ardió completamente en Febrero de 2019 tras producirse un cortocircuito en uno de los equipos cargadores de los robots. Está finalizándose su reconstrucción.

Posteriormente, han seguido apareciendo diferentes diseños para facilitar el almacenamiento masivo y muy compacto a la unidad en cubetas con miniloads complementados con robots que realizan las operaciones de picking, packing y shipping sin intervención humana. Uno de los casos más espectaculares que conozco es el almacén de JD.com, uno de los gigantes chinos del comercio electrónico, en Shanghai. En este almacén (tienen vídeos en Youtube)  todo el proceso de recepción, control de entrada, almacenaje, picking, packing y shipping es realizado por robots en una muestra clara de que la automatización de la intralogística es una tendencia imparable.

Sin embargo, esta no es la única tendencia impuesta por el comercio electrónico. La eficiencia exige que todos los componentes de la cadena de suministro estén conectados y aporten visibilidad a los partners. Así, por ejemplo, los operadores logísticos que prestan servicio a empresas de comercio electrónico B2C, no solo deben ser tremendamente eficientes en la gestión de sus operaciones  de almacén sino que han ofrecer a sus clientes herramientas de valor añadido. Por ejemplo, la conexión entre los sistemas de gestión del operador y las tiendas de los clientes debe ser sencilla e inmediata. Estos operadores deben ser capaces de conectarse con las tiendas de sus nuevos clientes desarrolladas en Shopify,  Magento, WooCommerce, WordPress y otros de forma fácil y rápida, pácticamente plug-and-play, evitando retrasos y gastos en desarrollos informáticos. Además, también deben ser capaces de conectarse con proveedores y transportistas para obtener y gestionar información en tiempo real, facilitando, por ejemplo, la situación del envío al cliente en tiempo real.  

Los sistemas de gestión de almacén de un operador logístico deben ser suficientemente flexibles para ofrecer diferentes estrategias de gestión en función de las características de los clientes sin necesidad de realizar desarrollos que encarezcan nuevas incorporaciones.

Pero el propietario de la página web exige más. Quiere conocer en tiempo real cómo el 3PL está gestionando sus pedidos, que incidencias se producen y cuanto tiempo se tarda en resolverlas. Esto es solo posible si el ERP del operador dispone de un front-end al que el cliente accede cómodamente y desde un panel de indicadores o dashboard puede conocer no solo el estatus de sus pedidos, sino los niveles de stock, los artículos con problemas de disponibilidad, etc., de manera que puede tomar decisiones tales como reaprovisionar productos, cambiar prioridades o conocer el estado de las devoluciones de los clientes: qué devoluciones han llegado, cuáles están pendientes o cuáles  han sido ya gestionadas.

En resumen, la tecnología es la clave sobre que los operadores logísticos deben construir su modelo de negocio porque les permitirá:

  1. Conseguir una operación eficiente que redunde en tarifas competitivas.
  2. Ofrecer  a sus clientes un modelo muy próximo al plug-and-play, atractivo por su rapidez y facilidad de integración.
  3. Visibilidad sobre las operaciones para conocer en tipo real el estado de los pedidos y los stocks gestionados por el operador.

Cada vez más, los operadores serán empresas muy tecnológicas que, además, ofrecerán servicios logísticos con un alto grado de experiencia, conocimiento y cercanía al cliente.

Definitivamente, este es el camino. ¿Qué opinan queridos lectores?

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