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¿Nos hemos olvidado del Brexit?

Hace unos días, Cuadernos de Logística nos informaba de que una gran compañía como DB Schenker se veía forzada a suspender sus servicios entre la UE y el Reino Unido (RU), ya que más del 90 por 100 de los envíos entre ambas partes adolecían de graves deficiencias en la información requerida por las aduanas a ambos lados del Canal de la Mancha. DPD y Palletways también se han sumado a la paralización de las exportaciones al RU desde la UE.

Parece que la falta de previsión de los cargadores es la que ha dado lugar a esta situación. Las empresas con grandes volúmenes de envíos como, por ejemplo, el comercio electrónico, necesitan automatizar el proceso de emisión de la documentación requerida por las aduanas ya que la generación a mano de las facturas y la documentación aduanera resulta impensable.

Por un lado, la incertidumbre sobre el modelo final de relación entre el Reino Unido y la UE ha hecho que muchas empresas postergaran la decisión de actualizar sus sistemas informáticos (tratamiento del IVA en facturas de exportación al RU, por ejemplo). Recordemos cómo se llegó a un acuerdo prácticamente sobre la campana, el día 24 del pasado mes de diciembre.

Por otro lado, en su afán por simplificar los trámites necesarios para que los clientes compren en las páginas web, en muchos casos no se pide la información necesaria al comprador (por ejemplo, número de IVA) para poder generar la factura y el DUA. Además, con cierta frecuencia, las empresas desconocen si tienen número EORI, qué incoterms usar y los códigos TARIC que deben aplicar a sus productos, desconocen que deben realizar la declaración de impuestos en RU, etc…  Por otra parte, hemos de tener en cuenta si los artículos que vendemos en UK están sujetos a algún tipo de regulación especial. Así, por ejemplo, los productos cosméticos deben ser registrados en la oficina regulatoria correspondiente. 

No se trata aquí de dar un curso acelerado de comercio internacional sino de dejar constancia de que, una vez más, a muchas empresas les ha cogido el toro, esta vez con el Brexit. Desde que el 23 de junio de 2016 los británicos, haciendo uso de su soberanía nacional, decidieron en referéndum abandonar la Unión Europea, ambas partes, británicos y europeos, europeos y británicos, han estado jugando al gato y al ratón. Personalmente he sido favorable a la permanencia del Reino Unido en la UE por el peso de la economía británica y su gran interrelación con la europea así como para hacer de contrapeso al eje franco-alemán.

Según datos del parlamento británico contenidos en el informe Statistics on UK-EU trade de 10 de noviembre pasado, en el año 2019 el Reino Unido envió a la UE el 43 por 100 de sus exportaciones por un valor de 294 billones de libras e importó de la UE por valor de 374 billones de libras, el 52 por 100 de todas sus compras exteriores. La economía británica es fundamentalmente financiera y necesita importar bienes europeos. En el capítulo de bienes, la balanza comercial entre RU y la UE fue favorable a esta última en 79 billones. España es, tras Alemania, el país con mayor superávit comercial porcentual, 12,1 por 100, con el Reino Unido. Les compramos por valor de 20.000 millones de libras y les vendimos por 32.000 millones de libras.

Una buena parte de esta balanza comercial, la dedicada al turismo, que nos favorece, casi ha desaparecido por la pandemia, pero otra puede peligrar por la impericia de algunas empresas, no solo españolas sino europeas que está dando lugar a rechazos masivos por las autoridades aduaneras.

Las empresas de transporte y los operadores logísticos disponen del necesario know-how a través de sus agentes de aduanas para ayudarnos a confeccionar correctamente las documentación aduanera. Pidámosles ayuda, son profesionales experimentados y saben.    

Definamos claramente el procedimiento para dotar a cada envío de la documentación necesaria y pongámoslo en marcha para poder despachar sin problemas la mercancía y así entregar cuanto antes nuestros productos a los compradores británicos.  

La economía no está para perder ni una sola venta, por pequeña que sea. ¿O no?

Cuídense.

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