Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Acepto

La pandemia pone en jaque la renovación de las flotas y el cumplimiento de la Agenda 2030

Desde que se pusiera en marcha el estado de alarma, hace ya diez semanas, el transporte de mercancías por carretera ha sido reconocido, en palabras del ministro Ábalos, por su dedicación y profesionalidad. Sin embargo, pymes y autónomos se enfrentan hoy a una realidad muy distinta a la vivida a principios de marzo.

La drástica caída de la actividad sitúa al sector en una nueva encrucijada, donde los objetivos de sostenibilidad obligan a la renovación de muchas flotas, mientras numerosas compañías deben enfrentarse al reto económico que supondrá la crisis venidera.

Frente esta situación, el análisis sectorial realizado por el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell afirma que “la Unión Europea debe utilizar el Green Deal para financiar la modernización de las flotas, ayudando a la supervivencia de empresas transportistas y fabricantes de vehículos. Sólo así podrá garantizarse el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030”.

Todavía queda lejos el objetivo de “cero emisiones” planteado para mediados de siglo, pero no así los compromisos a corto y medio plazo, que exigen para los vehículos industriales reducciones de un 15 y un 30 por cien para los años 2025 y 2030, respecto a los niveles de 2019. Con un parque de vehículos mayoritariamente diésel en la actualidad, estos niveles de reducción suponen una mejora en eficiencia superior al 3 por 100 de promedio anual, cuando la evolución técnica durante las últimas 3 décadas no ha superado el 1 por 100 en promedio, y con un nivel de eficiencia con las actuales motorizaciones Euro VI, “difícilmente mejorable”. Ya será difícil continuar con el enfoque de que “después del diésel actual viene diésel más eficiente”.

Sin duda los combustibles alternativos desempeñarán un papel clave en la transición hacia el objetivo de emisiones nulas, pero éste no será alcanzable con motores de combustión interna y combustibles fósiles. La tracción eléctrica con todas sus limitaciones ya es hoy una realidad técnica y económicamente viable, en segmentos como los vehículos turismo y las furgonetas, pero todavía en fase de desarrollo y pruebas en vehículos pesados.

Sólo el fomento del empleo de combustibles y sistemas de propulsión alternativos, así como la digitalización del sector, los cambios y armonización regulatoria, la mejora en las infraestructuras para el transporte, y, especialmente, la renovación del envejecido parque (más del 40 por cien del parque de camiones de más de 6 tn tiene una antigüedad superior a 11 años, hasta un 15 por cien más contaminantes que los actuales Euro VI), permitirán alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.

La propulsión eléctrica con pila de combustible de hidrógeno no estará disponible antes de 2030 y no se dispondrá de oferta totalmente descarbonizada hasta la década de 2040.

Escribir un comentario

Enlaces patrocinados