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Cara B: las oportunidades que el COVID-19 propicia en la logística

Hasta ahora, los efectos globales en las cadenas de suministro han resultado principalmente de la situación más grave, en China. Precisamente por ello, los profesores de la Escuela de Negocios Carey, Goker Aydin y Tinglong Dai, han realizado un amplio análisis del impacto real y visible del coronavirus en las cadenas de suministro mundiales que está llevando, entre otros efectos, al desabastecimiento y los estantes vacíos.

Según los magistrados, el efecto del coronavirus puede estudiarse desde dos vertientes distintas. En primer lugar, se encuentra el impacto que está teniendo en el suministro de piezas y componentes para muchos fabricantes y minoristas, cuyas operaciones pueden llegar a verse suspendidas ante el desabastecimiento.

En segundo lugar, China también es un mercado importante para bienes y servicios. En cualquier parte del mundo, las economías locales que dependen de China como cliente están sintiendo los efectos, ya que los consumidores limitan sus viajes y consumo.

El impacto en el almacenamiento

A corto plazo, dada la incertidumbre de la situación vivida, una de las consecuencias directas está siendo el aumento de la demanda, cuyo efecto inmediato y perceptible es el vaciamiento de las estanterías. Su impacto, en este caso, depende de la envergadura de las empresas, ya que las grandes superficies tienden a una estrategia de adquisición centralizada, un mejor control del inventario y diversas bases de suministro.

“Desafortunadamente, con algo como COVID-19, una pandemia que afecta a grandes extensiones del mundo, incluso los mejores planes de contingencia pueden resultar inadecuados”, indica Aydin.

Por su parte, Dai afirma que “la magnitud de esta crisis no tiene precedentes en los tiempos modernos. Durante semanas, China esencialmente bloqueó todo el país. La mayoría de las fábricas cesaron la producción y las ciudades que alguna vez fueron bulliciosas se convirtieron en pueblos fantasmas. Esta situación definitivamente no es algo que uno pueda anticipar o planear por completo. Piense en los nueve principales puertos de contenedores del mundo: siete de ellos están en China, uno en Singapur y uno en Corea del Sur. Todos estos tres países ahora están profundamente afectados por el brote de coronavirus”.

Perspectivas de futuro: una crisis, una oportunidad

Ante la cuestión del posible impacto futuro, Dai mantiene una visión optimista de la situación siendo, a pesar de ello, consciente de las dificultades que una crisis de esta magnitud supone.

“Podemos ver un fuerte crecimiento en el servicio en línea en un momento en que las personas se preocupan por salir de compras básicas. Esta podría ser una oportunidad para que algunas empresas desarrollen sus capacidades en línea o incluso canales omnidireccionales”.

“Cuando ocurre una situación como esta, viviendo en 2020, estamos en una posición mucho mejor que, digamos, hace 17 años cuando ocurrió el brote de SARS. Hoy en día, tenemos abundante opcionalidad, tenemos muchas opciones, incluso futuristas. Quién sabe, cosas como las entregas de drones y los coches autónomos pueden llegar finalmente”, concluye.

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