Los servicios de telefonía e internet inadecuados, cuando no pésimos, la exasperante lentitud e inoperancia en la resolución de reclamaciones, tanto técnicas como administrativas, por parte de las operadoras de telecomunicaciones, penalizan a las empresas españolas, que tienen que dedicar recursos de tiempo y personal a estas tareas, recursos que muchas veces son un lujo en un escenario especialmente tenso como el actual.
Esta problemática a la que no escapa ningún sector económico es especialmente dramática cuando se trata de las redes de internet y correo electrónico, hoy insustituibles para cualquier compañía en su relación con el entorno profesional. Y el problema se dibuja con tintes de gravedad extrema -incidiendo directamente en los ingresos- cuando esas compañías afectadas por problemas o interrupciones en el servicio de Red se dedican al sector de la información y/o comunicación.
Nuestra compañía, C de Comunicación Interprofesional, lleva sufriendo esta situaciòn con el operador Movistar desde el pasado miércoles a las 15h 00´, permaneciendo desde entonces incomunicada. Hasta el momento de emitir este boletín -para lo que hemos tenido que recurrir a medios excepcionales desde un punto remoto- nuestras continuas reclamaciones han tenido el efecto que suele ser habitual: incompresión, dilación, falta de respuesta y un permanente esperpento en lo que a los servicios al cliente se refiere.
Si como dice el próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, España debe de estar en el pelotón de cabeza de la nueva Europa, no es desde luego la mejor tarjeta de visita que la primera causa de reclamación de empresas y parrticulares por los servicios de terceros sean las referidas a las telecomunicaciones, casi el 20 por 100 del total y cinco veces más que el siguiente servicio con mas reclamaciones.
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