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De izquierda a derecha: Rakel Ramos (Nacex), María Ramírez (Servicio Andaluz de Salud / CEL Salud), Marc Vilar (Logaritme), Dr. Javier García Pellicer (Hospital La Fe) y Josep Maria Marín (Hospital Clínic).

La IA agéntica llega a la logística sanitaria: “Permite construir desarrollos específicos para tus datos en cuestión de segundos o minutos”

Por Eleazar RamosResponsable de contenidos del área de Logística
La mesa redonda “Implicaciones de la digitalización, IA y robotización en las actividades logísticas”, celebrada el pasado jueves 28 de mayo en Valencia durante el 13º Congreso CEL de Logística Sanitaria, analizó cómo la tecnología está transformando la gestión logística en el ámbito sanitario.

El encuentro, organizado por el Centro Español de Logística (CEL) y su comité CEL Salud, con la colaboración del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (MITMA), reunió a representantes del SAS, Logaritme, Hospital La Fe y Hospital Clínic.

Moderada por Rakel Ramos, coordinadora de HealthCare&Pharma y directora de Zona Norte de Nacex, la sesión abordó el impacto de la digitalización, la inteligencia artificial, la interoperabilidad, la automatización y la trazabilidad en un entorno donde la logística afecta directamente a la seguridad del paciente, la eficiencia asistencial y la sostenibilidad del sistema.

La logística sanitaria gana peso estratégico

La conversación partió de una idea central: la logística sanitaria ha dejado de ser una actividad meramente operativa para convertirse en un eslabón estratégico del sistema de salud. En palabras de Ramos, la logística impacta ya en “la calidad asistencial, la trazabilidad, la sostenibilidad, la seguridad de los pacientes y la capacidad de respuesta del sistema”.

A partir de ese planteamiento, María Ramírez, subdirectora de Compras y Logística del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y presidenta de CEL Salud, defendió que la digitalización es hoy “una herramienta estratégica de primer orden” para la gestión sanitaria. Según explicó, su impacto se percibe especialmente en la seguridad del paciente, la trazabilidad de productos críticos y la automatización de procesos que permiten liberar tiempo a los profesionales asistenciales.

Además, Ramírez situó la sostenibilidad como otro de los efectos relevantes de esta transformación. La digitalización, señaló, permite trabajar con mayor precisión en los procesos logísticos y avanzar hacia modelos más eficientes no solo desde el punto de vista económico, sino también asistencial.

Interoperabilidad y estándares comunes

Uno de los puntos más repetidos durante la mesa fue la necesidad de avanzar en interoperabilidad. Ramírez apuntó que el siguiente paso no debe limitarse a conectar las áreas económicas y asistenciales dentro de los servicios de salud, sino extenderse a todos los agentes de la cadena de valor, “incluyendo desde los proveedores hasta los pacientes”.

En esa misma línea, Marc Vilar, gerente de Logaritme, subrayó la importancia de contar con catálogos comunes y estándares compartidos que faciliten la conexión entre plataformas, centros sanitarios, proveedores y operadores de transporte. Según explicó, la falta de información sobre el contenido de determinados envíos dificulta la recepción, ordenación y trazabilidad de los materiales en las plataformas logísticas.

Por su parte, el Dr. Javier García Pellicer, director del Área Clínica del Medicamento del Hospital La Fe, apuntó que la digitalización ha avanzado mucho, pero “a una velocidad desigual y por capas”. Por ello, incidió en que la calidad del dato y la conexión entre sistemas serán imprescindibles para que la inteligencia artificial pueda aportar valor real en la toma de decisiones clínicas y logísticas.

También Josep Maria Marín, director de Servicios Generales del Hospital Clínic, vinculó el desarrollo de la IA a la necesidad de reforzar previamente la estandarización. En su opinión, el sector lleva años hablando de ello, pero todavía no ha terminado de consolidar sistemas comunes de identificación, etiquetado y trazabilidad. Sin esa base, advirtió, la IA tendrá más dificultades para ofrecer resultados útiles.

Los ponentes durante el transcurso del debate.

La IA entra en la gestión clínica del medicamento

El segundo gran eje del debate se centró en la aplicación práctica de la inteligencia artificial. García Pellicer describió el momento actual como “absolutamente apasionante” y distinguió entre los grandes desarrollos corporativos y el uso de herramientas más accesibles para los profesionales sanitarios.

En este punto, puso el foco en la inteligencia artificial agéntica, una evolución que, según explicó, permite construir desarrollos adaptados a necesidades concretas a partir de los propios datos de la organización.

“La gran revolución es la aparición de la inteligencia artificial agéntica, que te permite construir en tus propios equipos, utilizando los mejores modelos de inteligencia artificial del mundo, desarrollos específicos para tus datos en cuestión de segundos o minutos. Esto es como darle superpoderes a cualquiera”.

Dr. Javier García Pellicer, director del Área Clínica del Medicamento del Hospital La Fe.

Para ilustrarlo, el representante de Hospital La Fe expuso el caso del control de inventario de medicamentos en múltiples almacenes. A partir de ficheros internos, estas soluciones permiten actualizar información, detectar desviaciones, analizar consumos y adaptar los cálculos a necesidades concretas del servicio. Esta capacidad, afirmó, cambia “completamente las reglas” al facilitar una interpretación más ágil de la información para la toma de decisiones.

Automatización, previsión y últimos metros hospitalarios

Desde Logaritme, Vilar detalló el funcionamiento de una plataforma logística centralizada que presta servicio a una parte relevante del sistema sanitario público catalán. La organización trabaja con miles de almacenes, más de 600.000 puntos de reposición y distribución de vacunas a punto de consumo, entre otras actividades.

En este contexto, defendió que sin un catálogo único y una compra agregada resulta muy difícil avanzar hacia una distribución centralizada eficiente. Asimismo, puso el foco en la necesidad de que los productos lleguen correctamente identificados desde origen, con códigos estándar que faciliten su integración en los sistemas.

Por otro lado, Marín conectó esta reflexión con el trabajo del Hospital Clínic en el denominado último metro hospitalario. El centro ha desarrollado un proyecto de identificación mediante RFID, con más de 22.000 referencias etiquetadas, para conocer no solo qué producto se utiliza, sino también su lote, caducidad y asignación al paciente.

El objetivo, según explicó, es reducir la intervención manual y conseguir que el sistema registre automáticamente lo utilizado en cada proceso asistencial. Esta información permitirá, en una fase posterior, alimentar modelos de IA con datos más precisos y útiles para la gestión clínica y logística.

Planes de contingencia y seguridad de la cadena

La mesa también abordó la necesidad de reforzar la resiliencia operativa. Vilar compartió el aprendizaje derivado de un ciberataque sufrido por la plataforma de Logaritme, que obligó a activar planes de contingencia y a desarrollar mecanismos alternativos para capturar necesidades de los centros cuando las integraciones informáticas quedaron aisladas.

A partir de esa experiencia, defendió la importancia de contar con sistemas alternativos, inventarios críticos y espacios físicos de respaldo que permitan garantizar el suministro en escenarios de interrupción. Además, señaló que la clasificación de materiales por rotación debe complementarse con criterios de criticidad clínica, especialmente en aquellos productos cuya ausencia puede afectar directamente a la actividad asistencial.

Tecnología al servicio de la seguridad clínica

En el cierre, los participantes coincidieron en que la digitalización, la IA y la robotización no deben entenderse únicamente como herramientas de eficiencia interna. Su valor, apuntaron, está también en reforzar la seguridad clínica, anticipar necesidades, reducir incidencias y mejorar la continuidad asistencial.

Como resumió Ramos, invertir en tecnología logística sanitaria no solo busca mejorar la operativa, sino ganar en “capacidad asistencial, seguridad y rentabilidad social”.

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