La tensión en el Estrecho de Ormuz ya impacta en fletes, combustibles y tiempos de tránsito. UNO, FENADISMER y cargadores reclaman anticipación, revisión de tarifas y planes de contingencia inmediatos.
La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, ha trasladado la incertidumbre geopolítica a la operativa diaria de la logística. Buques fondeados, suspensiones temporales de servicios y retirada de coberturas de riesgo elevan la presión sobre el transporte marítimo y, por extensión, sobre toda la cadena.
El encarecimiento del crudo y del gas ronda el 10% en pocos días. Ese incremento ya tensiona fletes marítimos y repercute en carretera y aéreo.
Costes y tiempos bajo revisión
Francisco Aranda, presidente de UNO Logística, advierte de un “impacto inmediato en los costes y en la planificación”. A su juicio, la primera derivada llega por el combustible; la segunda, por los desvíos y la congestión en rutas alternativas.
“El encarecimiento del combustible presiona los contratos y obliga a revisar presupuestos casi en tiempo real”, señala. Aranda apunta además a posibles aumentos de tránsito por rodeos como el Cabo de Buena Esperanza, blank sailings y congestión en hubs de transbordo. Sectores con inventarios ajustados afrontan mayor riesgo de roturas de stock.
UNO insiste en la anticipación y en la coordinación estrecha entre cargadores y operadores para priorizar mercancía crítica y ajustar compromisos comerciales.
Alerta en carretera: revisión obligatoria del combustible
En paralelo, la carretera se prepara para un repunte del diésel. FENADISMER advierte de que el gasóleo podría subir hasta 20 céntimos por litro en una semana si la tensión persiste. La federación recuerda que la cláusula de revisión por variación del precio del combustible, recogida en el Real Decreto-ley 3/2022, resulta de obligado cumplimiento.
El presidente de FENADISMER, Carlos Folchi, subraya que aplicar la revisión “no constituye una opción comercial, sino una obligación legal y una medida de supervivencia”. La organización remite a la calculadora oficial del Ministerio de Transportes para fijar el suplemento correspondiente en factura.
La recomendación busca proteger márgenes en un contexto de volatilidad extrema y evitar que el incremento del carburante recaiga en exclusiva sobre transportistas.
Operaciones: cinco decisiones inmediatas
Desde el lado del cargador, Bernabé Muñoz Sandoval, director global de excelencia logística y logística Iberia de The Fini Company, llama a activar un sentido de urgencia en los departamentos de operaciones. El impacto ya se percibe en desvíos, recargos por recuperación operativa (ORS), mayores primas de seguro y capacidad restringida.
Entre las medidas prioritarias señala:
- Recalcular lead times y ajustar inventarios de seguridad si el modelo depende del just-in-time.
- Priorizar expediciones críticas y comunicar esa jerarquía al operador logístico.
- Adelantar cut-offs y documentación para evitar bloqueos de última hora.
- Analizar puertos y rutas alternativas, incluidas opciones multimodales.
- Simular el impacto financiero de recargos y revisar cláusulas contractuales.
Muñoz advierte de que, cuando la red marítima se tensiona, la recuperación resulta lenta y la congestión se propaga a otras regiones. Esperar a la normalización suele traducirse en mayor coste y menor fiabilidad.
Vigilancia constante
El Estrecho de Ormuz no solo canaliza energía. Su estabilidad condiciona precios, disponibilidad de capacidad y fiabilidad de rutas globales. Si la tensión se prolonga, el impacto alcanzará a contratos, márgenes y precios finales.
Sector logístico y cargadores coinciden en el diagnóstico: seguimiento diario, revisión de costes y decisiones ágiles marcarán la diferencia en las próximas semanas.















