El encarecimiento afecta también a las rutas entre Asia y Europa, donde la reducción de capacidad disponible y la alta demanda están tensando el mercado.
Las tarifas del transporte marítimo de contenedores desde Asia han registrado un fuerte repunte durante la última semana, con especial impacto en las rutas hacia Europa. El precio medio del flete hacia puertos del Mediterráneo ha aumentado un 32%, alcanzando los 4.285 dólares por contenedor de 40 pies (aproximadamente 3.749 euros), mientras que hacia el norte de Europa la subida ha sido del 17%, situándose en 2.757 dólares por unidad (unos 2.412 euros), según el índice Freightos Baltic (FBX).
Este encarecimiento responde a una combinación de factores: la anticipación de la temporada alta por parte de los cargadores, el temor a nuevos aranceles en EE.UU. y la limitada disponibilidad de espacio y equipos en origen. A todo ello se suma una reasignación de capacidad por parte de las navieras, que están priorizando la ruta transpacífica —actualmente la más rentable—, desviando buques que tradicionalmente operaban entre Asia y Europa.
De hecho, las tarifas hacia la costa oeste de Estados Unidos han subido un 98%, situándose en 5.488 dólares por FEU (4.800 euros aproximadamente), mientras que los envíos hacia la costa este se han encarecido un 61%, hasta los 6.410 dólares (unos 5.600 euros al cambio). En ambos casos, los precios diarios ya han superado los 6.000 y 7.000 dólares respectivamente, niveles similares a los registrados en el verano de 2023.
La presión sobre la ruta Europa-Asia podría intensificarse en las próximas semanas. Las navieras han anunciado nuevas subidas de tarifas (GRI) de entre 1.000 y 3.000 dólares por contenedor para mediados de junio y principios de julio, lo que afectará también a las rutas europeas si continúa la escasez de capacidad.
Además, según el último seguimiento de mercado elaborado por Ti, el 85 % de los profesionales del sector prevé nuevos aumentos en las tarifas del transporte marítimo durante los próximos tres meses, mientras que un 56% anticipa incrementos también en el transporte aéreo.
Expectativas para los próximos meses
Aunque las previsiones apuntan a un pico de actividad en julio, algunas estimaciones —como las de la Federación Nacional de Minoristas de EE.UU.— sugieren que el volumen total de importaciones podría ser inferior al del año pasado, debido a que muchas empresas han adelantado sus pedidos y a la posible entrada en vigor de nuevos aranceles.
En Europa, el impacto podría notarse especialmente en sectores dependientes del aprovisionamiento asiático, como el textil, la electrónica o el bricolaje, que podrían ver encarecidos sus costes logísticos justo antes del inicio de la campaña de otoño, según señalan desde Freightos.
Por el momento, el sector logístico se enfrenta a un entorno marcado por una elevada demanda y una notable volatilidad. En este contexto, cualquier alteración —ya sea derivada de congestiones portuarias, decisiones regulatorias o reajustes operativos por parte de las navieras— puede traducirse en nuevas presiones alcistas sobre las tarifas del transporte.
















