La compañía valenciana, especializada en soluciones RFID para intralogística, avanza en una nueva etapa marcada por la expansión internacional, la entrada de Nazca Capital y el desarrollo de soluciones híbridas que combinan identificación por radiofrecuencia y visión artificial. “Nosotros no vendemos por vender; aconsejamos lo que de verdad consideramos mejor para el cliente”, afirma Manolo Reguart, director de desarrollo de negocio, estrategia y alianzas de Clustag.
La trazabilidad se ha convertido en uno de los grandes retos de la intralogística. En almacenes con altos volúmenes de entrada, preparación y expedición, conocer con precisión qué contiene cada caja, qué producto se ha movido o qué pedido ha salido por cada muelle ya no es solo una cuestión de control, sino también de eficiencia operativa y calidad de servicio.
En ese terreno trabaja Clustag, compañía valenciana especializada en soluciones RFID aplicadas a la gestión logística y de inventarios. Fundada en 2015 por Luis Rius, la empresa ha construido su crecimiento en torno a la intralogística, es decir, “lo que ocurre dentro de las paredes de los almacenes”, resume Manolo Reguart, director de desarrollo de negocio, estrategia y alianzas de Clustag.
La compañía inició su actividad bajo el nombre de Rielec, aunque la marca Clustag acabó imponiéndose como identidad corporativa. Según Reguart, este cambio también refleja una forma concreta de entender la tecnología: “Tradicionalmente, en el sector se ha cuidado menos la estética de los equipos de automatización. La visión de Luis siempre fue que las máquinas, además de funcionar bien, también podían contribuir a mejorar el entorno de trabajo”.
RFID para ganar precisión operativa
Clustag centra su actividad en dos grandes ámbitos: las soluciones de automatización de transporte y clasificación, y su área más diferencial, vinculada a la identificación mediante RFID. Esta tecnología, explica Reguart, permite identificar artículos mediante etiquetas de radiofrecuencia sin necesidad de contacto visual directo, a diferencia del código de barras.
Sin embargo, el directivo insiste en que el valor no está únicamente en la tecnología, sino en su aplicación operativa. “Siempre se habla mucho de RFID, pero quizá se rasca poco en decir: vale, pero RFID, ¿para qué?”, señala.
En logística, la respuesta pasa por verificar entradas de mercancía, controlar inventarios, validar cajas completas, comprobar pedidos antes de su expedición o asegurar que el contenido enviado al cliente coincide con lo previsto. En sectores como moda, retail o artículos deportivos, donde el volumen de referencias y movimientos es muy elevado, esta capacidad se vuelve especialmente relevante.
“El hecho de que identifiques una prenda o un artículo a nivel unitario tiene mucha potencia dentro del almacén. Si entran 400 bañadores de un fabricante, puedes comprobar el 100% del contenido de la caja sin abrirla”, explica Reguart.
Esa primera lectura permite construir un inventario fiable desde la entrada de la mercancía. Y, a partir de ahí, cada movimiento posterior gana precisión. “Te da la primera información veraz de lo que va a ser tu inventario. Si después esa caja entra y sale varias veces del sistema para procesos de picking, sabes realmente qué contiene y evitas errores en la preparación de pedidos”, añade.
MOT Station: fiabilidad en la lectura masiva
Dentro de esa propuesta, uno de los productos clave de Clustag es MOT Station, una solución de lectura RFID masiva lanzada entre 2020 y 2021. La compañía cuenta ya con más de 400 unidades instaladas en distintos mercados.

Reguart explica que los túneles RFID tradicionales obligaban a buscar un equilibrio complejo: si se emitía demasiada potencia, podían captarse lecturas externas; si se reducía demasiado, existía el riesgo de no leer todos los artículos del interior de la caja.
Frente a ello, la solución de Clustag se basa en un encapsulado eléctrico que aísla la zona de lectura mediante un principio similar al de una jaula de Faraday. Esto permite emitir a máxima potencia dentro del área controlada y mejorar la fiabilidad del proceso. “Eso ha acabado siendo muy diferencial. Con nosotros, la fiabilidad del 100% es un valor muy importante”, afirma.
Este control tiene aplicación tanto en entradas como en salidas de mercancía. De hecho, en operaciones de e-commerce, Clustag ha desplegado soluciones en zonas de expedición para verificar que el pedido preparado coincide con lo que debe recibir el consumidor final. “Después de una intervención humana, siempre tiene valor comprobar que lo que se supone que se tiene que enviar a casa del cliente es realmente lo que ha pedido”, apunta Reguart.
Del artículo al paquete
Aunque el uso más extendido del RFID sigue estando en la identificación de artículos, especialmente en moda y retail, Clustag observa una nueva línea de crecimiento: el etiquetado RFID de cajas, paquetes y unidades de expedición.
Para Reguart, este salto puede abrir nuevas posibilidades en muelles de carga, paletización, centros intermedios y última milla. La lógica es sencilla: reducir la dependencia de lecturas manuales, mejorar la visibilidad y capturar información automáticamente en distintos puntos de la cadena.
“Con RFID, el sensor puede estar en el techo de una furgoneta y saber exactamente lo que hay dentro. Eso permite dar información y transparencia al usuario”, explica.
En este sentido, Clustag ya trabaja en proyectos vinculados a empresas con distribución propia. “El etiquetado de cajas en expedición tiene ventajas muy claras: no te equivocas de muelle, verificas el contenido del palet mucho más rápido y capturas información en cuanto entra en un centro intermedio”, sostiene.
Más automatización parcial y retornos rápidos
La expansión internacional es otro de los grandes ejes actuales de la compañía. Clustag cuenta con filial en Estados Unidos y en México, desde donde opera en el continente americano, además de haber instalado soluciones en distintos países europeos y mercados como Turquía, Brasil o Reino Unido.
En el caso de Estados Unidos, Reguart identifica un mercado de grandes volúmenes y redes logísticas más masivas, pero no siempre más avanzado en automatización. “Nos ha sorprendido que, a nivel de grado de automatización, en muchos casos van por detrás”, afirma.
En Europa y España, en cambio, observa un aumento claro del interés por proyectos de automatización parcial. Ya no se trata necesariamente de automatizar un almacén completo, sino de intervenir en puntos concretos de la operación donde el retorno puede ser más rápido.
“Hace no tantos años parecía que, o automatizabas por completo un almacén y te gastabas 30 millones de euros, o no podías hacer nada. Ahora hay proyectos parciales que tienen sentido: una zona de entradas, una línea de expedición, un clasificador o una parte de preparación de pedidos”, señala.
Este cambio, añade, responde a la presión sobre los costes laborales, la dificultad para encontrar mano de obra y la necesidad de reducir errores en procesos repetitivos. “Si automatizas una clasificación de pedidos por agencias, te ahorras desplazamientos internos, reduces errores y sabes que siempre se va a hacer igual”, resume.
Acompañar al cliente en el proceso
En el mercado ibérico, Clustag busca posicionarse también como proveedor de soluciones más personalizadas, especialmente en proyectos donde los grandes integradores no siempre entran. Para ello, la compañía se apoya en una estructura vertical, con recursos propios de diseño de soluciones, ingeniería, ensamblaje y programación.
“Eso a los clientes les da mucha garantía. No somos solo un despacho de ingeniería que luego depende de terceros para todo”, afirma Reguart.
Además, la empresa trabaja con socios especializados cuando el proyecto lo requiere. Uno de ellos es Interroll, de quien Clustag es partner homologado para desplegar sistemas de transporte y clasificación. Aun así, Reguart subraya que la capacidad interna de la compañía le permite responder con flexibilidad a soluciones más a medida.
En RFID, ese acompañamiento comienza desde la propia definición del proyecto. “Ayudamos a hacer un correcto onboarding. Les aconsejamos cuál es el camino para empezar por lo más fácil y donde más rápidamente se obtienen beneficios dentro del almacén”, explica.

De ahí que Reguart insista en una idea: vender tecnología sin criterio puede ser contraproducente. “Nosotros no vendemos por vender. A veces le decimos al cliente: empieza por otro lado y ya hablaremos. Aconsejamos lo que de verdad consideramos mejor”.
Nazca Capital y una nueva etapa de crecimiento
La entrada de Nazca Capital como accionista mayoritario de Clustag, anunciada en octubre de 2025, marca una nueva etapa para la compañía. Para Reguart, la operación fue un “paso natural” y una validación externa del plan que la empresa ya venía desarrollando.
“Nos sentimos validados por un player empresarial y financiero reputado como Nazca Capital”, afirma. Según explica, la llegada del nuevo accionista no ha supuesto un cambio brusco, sino una continuidad del plan de crecimiento e internacionalización. “Ellos entraron precisamente porque confiaron en nuestra estrategia y en nuestro plan de crecimiento. Nos estamos dedicando a continuar con ese plan de expansión”, señala.
Ese crecimiento se apoya en tres líneas: internacionalización, desarrollo tecnológico y diversificación de aplicaciones. En este último punto, Clustag está trabajando en la hibridación de tecnologías, especialmente mediante la combinación de RFID y visión artificial.
“Hay sitios donde el RFID llega perfecto y otros donde le falta un poco. Lo mismo ocurre con la visión. Por eso los sistemas híbridos, RFID más visión, son una tendencia en la que estamos trabajando”, explica Reguart.
La compañía está invirtiendo en equipos internos orientados al desarrollo de soluciones de visión, con el objetivo de ampliar su propuesta tecnológica. Esta combinación será especialmente relevante en escenarios de mayor automatización y robotización. “Para automatizar o robotizar cosas, la visión y la identificación son clave. Un robot no coge un artículo si antes no se ha identificado”, apunta.
De cara a los próximos años, Clustag quiere avanzar hacia soluciones más completas de trazabilidad, capaces de cubrir diferentes puntos de la cadena. “Queremos ser capaces de ofrecer soluciones más end-to-end en trazabilidad. Que se pueda etiquetar una caja o un paquete, trazarlo en la entrada o salida de una zona de preparación y seguir trazándolo en centros intermedios”, concluye Reguart.














