El transporte de mercancías por carretera atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión de los últimos años, presionado por la coincidencia de incidencias ferroviarias, episodios meteorológicos adversos y un deterioro acumulado de las infraestructuras viarias. La suma de estos factores está obligando al camión a asumir un volumen de tráfico extraordinario.
El reciente colapso de la red ferroviaria en Cataluña, con una caída drástica del tráfico internacional de mercancías, ha provocado un trasvase forzoso hacia la carretera, justo en un contexto marcado por lluvias intensas, cortes viarios y desvíos a carreteras secundarias. Una situación que, según el sector, está generando congestiones, retrasos y sobrecostes a lo largo de toda la cadena logística.
La carretera como red de seguridad del sistema
Desde la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) se insiste en que, pese a las dificultades, el transporte por carretera está garantizando el suministro. “Mientras esté la carretera, no habrá desabastecimiento”, señaló esta semana su presidente, Carmelo González, subrayando el papel esencial del camión para mantener en funcionamiento la economía.
No obstante, desde la propia patronal se reconoce que esta función de red de seguridad se está ejerciendo en condiciones cada vez más complejas. El sector denuncia un déficit crónico de inversión en mantenimiento viario —muy por debajo de las necesidades reales— que ha provocado un deterioro significativo de la red, especialmente en los carriles por los que circula el tráfico pesado.
Congestión, desvíos y pérdida de fiabilidad
A la presión derivada del trasvase modal se han sumado los efectos del temporal, con inundaciones, corrimientos de tierras y cortes que han generado decenas de puntos de embolsamiento de camiones en distintas comunidades autónomas. El cierre de ejes principales ha obligado a desviar tráfico pesado a carreteras nacionales y vías locales que no están dimensionadas para absorber ese volumen de circulación.
Desde el punto de vista de los cargadores, este escenario está teniendo un impacto directo en la planificación de las operaciones. “Cuando coinciden bloqueos ferroviarios, cortes de carretera y climatología adversa, el descuadre operativo es muy fuerte”, señala Nuria Lacaci, secretaria general de la Asociación de Cargadores de España (ACE). Aunque el suministro se mantiene gracias al stock acumulado, las empresas están asumiendo mayores costes, retrasos y una creciente pérdida de fiabilidad en los tiempos de tránsito.
Planes de contingencia en un entorno de incertidumbre
Ante la persistencia de las incidencias, tanto transportistas como cargadores están activando planes de contingencia para garantizar la continuidad de los flujos logísticos. Rutas alternativas, reorganización de tráficos y ajustes operativos se han convertido en prácticas habituales en un entorno que el sector percibe como cada vez menos excepcional.
“Las empresas están aprendiendo a convivir con la incertidumbre”, apunta Lacaci. “Si no es un problema ferroviario, es un temporal o una incidencia viaria. El transporte por carretera sigue siendo competitivo, pero está operando muy cerca de su límite en determinadas zonas y momentos”.
El sector coincide en que, mientras no se refuercen las infraestructuras y no se avance hacia una planificación más integral del transporte de mercancías, episodios como el actual seguirán repitiéndose. Con el camión como último recurso, pero cada vez con menos margen para absorber nuevas crisis sin un impacto directo en costes, eficiencia y competitividad.
CONETRANS exige una inversión “real y tangible” en la conservación de las carreteras
En este contexto, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de Transporte por Carretera (CONETRANS), integrada en la CETM, ha reclamado de forma expresa una mayor inversión en la conservación de las infraestructuras viarias. En un comunicado hecho público esta mañana, su presidente, Javier Arnedo, ha advertido del “lamentable estado de las carreteras”, el abandono de las zonas de descanso y la escasa conservación de la red.
Desde la Confederación subrayan que los profesionales del transporte son un eslabón esencial de la cadena de suministro y que su entorno laboral debe reunir condiciones adecuadas de seguridad y eficiencia. La organización recuerda que, según estudios sectoriales, más de la mitad de la red viaria estatal presenta un estado crítico y que el deterioro del asfalto incrementa el riesgo de siniestros y el abandono de la profesión.
Por ello, CONETRANS exige a la Administración una mejora e incremento de la inversión en conservación que sea “real y tangible”, recordando que más del 90% del transporte de mercancías en España se realiza por carretera y que la falta de mantenimiento agrava un problema que se intensifica año tras año
















