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En el corazón del almacén de Grupo Tello: de vender 9 millones de kilos de embutido a 24 gracias a la automatización.
Transelevadores de ULMA en el almacén de Tello en Totanés (Toledo).

En el corazón del almacén de Grupo Tello: de vender 9 millones de kilos de embutido a 24 gracias a la automatización

Por Myriam BazoResponsable de contenidos del área de Logística
El director de logística de Tello nos concreta todos los detalles de la operativa de su almacén automatizado en 2008 y los siguientes pasos naturales que dará la compañía en este ámbito.

La historia de Tello se remonta a los años 60, cuando el abuelo, Eusebio Tello, comenzó a comercializar carne en una pequeña tienda de ultramarinos. En el 79, la familia registró la marca como “Embutidos Tello” y la maquinaria comenzó a rodar en un pequeño pueblo toledano.

En sus 56 años de historia, la producción y comercialización de embutidos de Tello ha crecido tanto que se hace notable en su sede central, ubicada en Totanés (Toledo), donde los primeros edificios se entremezclan con su almacén automatizado y sus oficinas, de reciente construcción. Allí nos recibe Íñigo González, director de logística del Grupo Tello desde 2002, quien nos hace un tour por su almacén, que automatizaron seis años después de su llegada a la compañía.

Por aquel entonces, el equipo de González realizaba las tareas de almacenamiento y preparación de pedidos de más de 350 referencias a mano. Si querían crecer en volumen y dar servicio a todas sus delegaciones y clientes -cumpliendo con las solicitudes de vida útil y lote-, no tenían otra opción que automatizar, nos confiesa su director de logística.

Un trabajo conjunto proveedor-cliente

“Le planteas tus necesidades al proveedor; él tiene que hacer suyo tu problema y tú tienes que estar con ellos todo el rato paso a paso, si no, no funciona” nos cuenta Íñigo González. Ese fue el proceso que González y su equipo vivieron entre 2004 y 2007, tiempo durante el que diseñaron el proyecto de la mano de ULMA Handling Systems e hicieron las primeras pruebas in situ para la automatización de los procesos de almacenaje de producto y preparación de pedidos elaborados y congelados.

Tras la implantación de las soluciones en enero de 2008, González nos confiesa que durante los tres primeros meses “sufrieron” mucho debido a todos los ajustes que hay que hacer en la operativa, pero nos confirma que, pasado ese periodo de iniciación, “mereció mucho la pena”.

La compañía cuenta actualmente con dos almacenes automatizados: uno para producto refrigerado (entre 0 y 5ºC) gestionado por 4 transelevadores y con capacidad para 2.700 palés; y otro, para producto congelado (entre -18 y -22ºC) gestionado por 1 transelevador y con capacidad para 4.880 palés.

El almacén de refrigerado, que además cuenta con un espacio contiguo para la preparación y expedición de pedidos, ocupa una superficie total de 7.000 m2. La plataforma de congelado, con un silo de 32 metros de altura, alcanza los 3.000 m2.

Menos errores y más ventas

La implantación de estas soluciones ha permitido a la compañía pasar de producir y distribuir 9 millones de kilos de ventas al año a 24 millones de kilos. Además, Tello ha podido eliminar sus espacios de almacenamiento en sus diez delegaciones, donde ahora la compañía realiza un modelo de cross-docking para la gestión y distribución de las mercancías.

González nos cuenta que, además, estas soluciones han permitido casi eliminar los errores en la preparación de pedidos y, al suprimir los stocks de las delegaciones, realizar una perfecta gestión de las caducidades.

Automatización: pros y contras

Cuando le preguntamos por los beneficios de la automatización, tras su experiencia, Íñigo González lo tiene claro:

“En cuanto a los pros, destacaría el conocimiento a tiempo real del stock por referencia; kilos, lote, fecha de caducidad, cajas/palet, kilos/caja. Esto lleva, aguas arriba, a una mejor planificación de las cantidades a fabricar, ya que se dispone de estadística de salidas y stock a tiempo real. A nivel de explotación de datos, la automatización te permite contar con información del stock veraz e inmediata sin necesidad de tediosos inventarios.”

Sin embargo, estos sistemas también tienen ciertos contras “inherentes a un sistema automático”, explica González. “Se debe seguir el proceso establecido en el funcional, es decir, admite poca flexibilidad a los cambios y si los necesitas se transforman en otro mini proyecto de automatización”, añade el director de logística de Tello.

Interior del almacén de congelados de Grupo Tello.

Transporte propio: un valor añadido

La organización logística de la compañía gira entorno a su plataforma centralizada de Totanés. Una vez procesados y preparados los pedidos, la empresa tiene capacidad para entregarlos en 24 o 48 horas al cliente debido a su amplia red logística.

Uno de sus sellos de identidad es la gestión de gran parte de su transporte de mercancías por carretera a nivel nacional. Para ello, Tello cuenta con 10 tráileres, 2 Tres Ejes y 50 furgonetas de reparto, todos ellos isotermos y refrigerados para temperaturas de hasta -22ºC.

Hacia el final de nuestra visita, y tras haber conocido en las instalaciones a Daniel Núñez y Javier Valero, las “manos derechas” de Íñigo dentro del almacén, hablamos de talento. El director de logística explica que automatizar su almacén le ha facilitado poder encontrar empleados, ya que estas soluciones simplifican las tareas diarias.

Sin embargo, nos reconoce que, al mismo tiempo, se hace necesario contar con expertos que conozcan la solución completamente y estén familiarizados con ella. Por ello, figuras como la de Miguel Ángel se vuelven, casi, “irremplazables”.

¿Más automatización?

Grupo Tello cuenta con dos almacenes automatizados desde hace 16 años, que han permitido a la compañía crecer y dar un servicio a su extensa red de clientes, entre los que se encuentran Alcampo o Ikea, de manera más eficiente.

La automatización aún tiene un largo recorrido en el centro logístico de la compañía toledana, nos reconoce González, que, a su vez, nos explica lo difícil que se hace esta tarea teniendo ya otros automatismos instalados con un determinado proveedor.

Este reportaje fue publicado en el Nº 76 de la revista Cuadernos de Logística.

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