Una start-up española ha diseñado un perro-robot capaz de inspeccionar las instalaciones industriales y detectar anomalías de manera autónoma.
No se llama Max ni Rocky, pero Keyper también es un perro. En concreto un perro-robot. La solución es una creación de Irene Gómez e Hilario Tomé, dos jóvenes españoles que en 2020 fundaron Keybotic, una start-up que quiere democratizar la robótica autónoma de inspección de instalaciones en diferentes sectores.
Los diseñadores idearon así a Keyper, un híbrido entre un labrador y una “roomba industrial” que, equipado con sensores y cámaras, pudiera controlar las instalaciones, detectando anomalías en tiempo real. Esta solución es capaz de localizar incidentes de forma plenamente autónoma, leer instrumentos, crear mapas en 3D, así como enviar alertas en tiempo real de forma autónoma y sin interacción humana.
“Keyper nació tras detectar la necesidad de robots plenamente autónomos, que pudieran ir donde una persona puede llegar, subir y bajar escaleras o, incluso, caminar por entornos con grava o tramex. Por este motivo, ideamos Keyper para que sea una herramienta completamente fiable para los equipos del sector industrial”.
Irene Gómez, fundadora y CEO de Keybotic.

El robot también utiliza inteligencia artificial para digitalizar las instalaciones de todas las plantas industriales en las que se mueva. El “can” es capaz de detectar personas, así como anomalías en lugares donde no deberían estar.
Asimismo, está diseñado para hacer rondas de seguridad en zonas remotas o muy extensas, evitando puntos ciegos y sin necesidad de contar con conexión a internet o GPS. La solución puede ser de utilidad en instalaciones automatizadas y almacenes refrigerados entre otros espacios, donde puede inspeccionar también la sala de máquinas.
















