El tráfico cae con Oriente Medio y Asia, mientras crecen Europa y Latam y cambian los flujos de mercancía hacia otros hubs. Así lo confirman los datos del informe de febrero ofrecido por MADCargo.
La carga aérea desde Madrid registró en febrero un cambio relevante en sus flujos internacionales. Los tráficos con Asia cayeron 25 puntos porcentuales en la comparativa interanual, mientras Oriente Medio entró en negativo con un -0,7%, según el último informe del Foro MADCargo.
El ajuste coincidió con un aumento de la actividad en otras regiones. Europa creció un 11%, Latinoamérica un 5% y Norteamérica un 7%, en un contexto donde parte de la carga asiática se desvió hacia aeropuertos de Centroeuropa.
Cambio de rutas: caen Doha y Beijing, suben Estambul y Bakú
El movimiento no solo afecta a regiones, también a rutas concretas. La conexión Madrid–Doha registró la mayor caída, con un -18%, seguida de Beijing, que retrocedió un -5%.
En paralelo, otras rutas ganaron peso como alternativa para la carga con origen Asia. Estambul creció un 26% y Bakú un 23%, lo que refleja un ajuste operativo en los corredores logísticos utilizados por las empresas.
Miami entró además en el top 10 de rutas desde Madrid, impulsada por el tráfico vinculado a Latinoamérica.
La carga mantiene crecimiento, pero cambia su composición
En conjunto, la carga aérea en Madrid alcanzó las 65.380 toneladas en febrero, con un crecimiento del 7%, en línea con el mismo mes del año anterior.
Sin embargo, la evolución no fue homogénea. La carga en aeronaves cargueras moderó su avance y redujo su peso hasta el 40% del total, frente al 42% del mes anterior, lo que apunta a un mayor uso de capacidad en vuelos comerciales.
Reajuste operativo en plena tensión internacional
Los datos reflejan un cambio en la configuración de los flujos logísticos, con menor dependencia de determinadas rutas y una mayor diversificación hacia otros mercados y hubs.
Este comportamiento coincide con un entorno marcado por tensiones geopolíticas y ajustes en las cadenas de suministro, que obligan a adaptar rutas, tiempos y puntos de conexión en la operativa internacional.











